Subastan manuscrito de Garcí­a Lorca


Imagen del manuscrito de Federico Garcí­a Lorca, en donde se encuentra el poema

El único manuscrito del poema «Crucifixión», de Federico Garcí­a Lorca, que forma parte de su libro más aclamado, «Poeta en Nueva York» (1929), fue vendido hoy en una subasta en la casa Sotheby’s de Londres por 22.100 libras (30.757 euros o 45.583 dólares).


Sotheby’s no reveló la identidad del comprador, que pujó por teléfono, pero todo apunta a que el borrador lleno de tachones de «Crucifixión», que comienza con la frase «La luna pudo detenerse al fin por la curva blanquí­sima de los caballos», se quedará en España.

El ministerio español de Cultura y la Fundación Federico Garcí­a Lorca habí­an dejado saber que harí­an una oferta conjunta para obtener este preciado manuscrito de 42 lí­neas escrito en octubre de 1929, y cuyo precio estaba estimado por Sotheby’s entre 27.000 y 41.000 euros.

En una carta que fue rematada en Sotheby’s, junto con el manuscrito, Garcí­a Lorca resaltó la importancia del poema, afirmando que «es uno de los más interesantes que llevará» el libro «Poeta en Nueva York», que escribió durante sus nueve meses de estadí­a en esa urbe que no duerme, entre 1929 y 1930.

Durante una estadí­a en Barcelona, en el invierno de 1935, Garcí­a Lorca le dio el borrador a un amigo, Miguel Bení­tez, sin que hiciera una copia. Bení­tez guardó los versos dentro de un libro del poeta granadino, «Romancero Gitano», que tení­a en su biblioteca. Pero el poema se extravió, durante varios años.

En las dos cartas rematadas por Sotheby’s, firmadas sólo con el nombre Federico, el poeta ruega a Bení­tez que le devuelva el manuscrito, porque es su única copia. «No quiero que se pierda», escribe Lorca, que promete a Bení­tez que le dedicará el poema.

Pero no se volvió a saber nada de «Crucifixión», hasta 14 años después del asesinato del poeta granadino, en un oscuro dí­a de agosto de 1936, semanas después del golpe franquista y el inicio de la Guerra Civil española (1936-39).

Las primeras ediciones de «Poeta en Nueva York» no incluyen «Crucifixión», que apareció sólo en 1950, cuando el poeta estañol Agustí­n Millares lo publicó en una revista publicada en Mallorca, «Planas de Poesí­a», junto a las dos cartas de Lorca rematadas por Sotheby’s, y con una introducción de Miguel Bení­tez.

Fueron los herederedos de Miralles quienes ofrecieron el manuscrito a Sotheby’s, por los riesgos que presentaba su estado de conservación.

«Y la tierra despertó arrojando temblorosos rí­os de polilla», escribió Lorca, en el último verso del manuscrito, cuya venta puso al mundo lorquiano en ebullición, por el interés de que permaneciera en España.

La Fundación Lorca adquirió ya, en una subasta en la casa Christie’s, el volumen de manuscritos originales de «Poeta en Nueva York».