Hoy se publica un reportaje sobre la personalidad de la Ministra de Educación y su sólido apoyo en la Presidencia de la República, al punto de que se le puede considerar como una funcionaria blindada para realizar su tarea sin intromisiones ni interferencias. En realidad la ministra forma parte del mismo equipo que desde la administración de Arzú viene dirigiendo la política educativa del país y se benefició con los acuerdos políticos que el magisterio hizo con el gobierno actual, lo que le ha permitido trabajar sin molestias como las que tuvieron en el pasado otros ministros con los continuos conflictos laborales.
ASIES es en realidad el semillero de donde han salido no sólo los funcionarios que han dirigido el despacho con esa tendencia que empezó en tiempos del antiguo PAN, y es donde se ha definido una estrategia que algunos califican como reforma educativa pero que es un modelo que pretende poner énfasis en una parte del objetivo de la educación, pero dejando por completo al margen todo lo que tiene que ver con la formación de ciudadanos que entiendan su papel en la sociedad para lo cual hace falta educar en principios y no sólo en los rudimentos de las materias que hoy conforman el pénsum de estudios.
Analistas consultados por La Hora consideran que se trata de un modelo al gusto del sector empresarial y con el que están casados otros grupos afines que coinciden en impulsar un programa que tiene su origen en la mentalidad de quienes han sido altos funcionarios de la cartera por lo menos en los gobiernos de Arzú, Berger y Pérez Molina, pero que dejaron sus ramificaciones en los departamentos técnicos del despacho, por lo que han podido influir aún en otras administraciones.
Nada de malo tiene que un ministro tenga pleno respaldo del gobernante y el ideal es que así sea, que haya identificación para que los programas puedan avanzar sin tropiezos. Pero obviamente no puede ser el único factor que de fortaleza a un funcionario, porque en esas condiciones se debilita su habilidad para impulsar programas coherentes. Si antes se decía que las bayonetas son útiles para todo menos para sentarse en ellas, ahora se puede parafrasear diciendo que el respaldo a ultranza de la mano dura es bueno para todo, menos para promover una reforma educativa.
Ese sólido respaldo le ha bastado a la ministra que no siente la necesidad de dialogar con los sectores para alcanzar consensos y acuerdos. Por ello desprecia el papel del Congreso y no asiste a citaciones y por eso trata a los alumnos como ishtos malcriados a los que hay que hacer entender a puro tubo. En otras palabras, la fortaleza mayor de la ministra es su principal debilidad.
MINUTERO:
Su feudo es la educación
donde imponen su criterio
y por eso el ministerio
no busca la concertación