Sospecha de estafa se suma en caso de corrupción


Ehud Olmert, primer ministro israelí­, ha afrontado problemas por estar acusado de corrupción.

El primer ministro israelí­, Ehud Olmert, sobre quien ya pesan sospechas de corrupción, fue interrogado de nuevo hoy por la policí­a, que decidió investigarlo además por haber estafado presuntamente a las instituciones públicas durante viajes oficiales.


Los policí­as llegaron discretamente a la residencia de Olmert en Jerusalén poco antes de las 10:00 horas locales (una de la mañana en Guatemala) y salieron con el mismo sigilo más de dos horas después.

Después del interrogatorio, la policí­a y el fiscal publicaron un comunicado señalando que estas «nuevas sospechas» están relacionadas con los viajes que hizo cuando era alcalde de Jerusalén y ministro de Comercio y de Industria, antes de ocupar el cargo de primer ministro, en enero de 2006.

«Según estas sospechas, cuando era alcalde de Jerusalén y después ministro de Comercio y de Industria, (Olmert) se dirigí­a a varias instituciones, entre ellas el Estado, para financiar el mismo viaje» separadamente, indicó el comunicado.

«La agencia de viajes con la que trabajaba enviaba a cada una de estas instituciones facturas diferentes para el mismo vuelo, como si cada una de ellas fuera la única que lo financiara», precisó el texto.

El comunicado indicó que las sumas obtenidas eran ingresadas en una cuenta privada de Olmert para pagar «viajes privados al extranjero para él y su familia» y que «la sospecha de estafa existe».

«El consejero jurí­dico del gobierno y el fiscal del Estado siguen muy de cerca esta investigación, que ya está muy avanzada», agregó el comunicado.

Formalmente, el primer ministro es sospechoso de «fraude» y de «abuso de confianza», así­ como de irregularidades en la financiación de campañas electorales.

El pasado 27 de mayo, el empresario judí­o estadounidense Morris Talansky declaró ante un tribunal de Jerusalén haber entregado durante 15 años más de 100 mil dólares en efectivo guardados en sobres a Olmert, cuando éste era alcalde de Jerusalén y ministro de Industria y Comercio.

Olmert se ha defendido explicando que ese dinero habí­a servido únicamente para financiar campañas electorales, y asegura que no se quedó ni siquiera con «un céntimo».

En los dos interrogatorios anteriores, Olmert intentó convencer a la policí­a de que las sumas recibidas antes de su nombramiento como primer ministro en 2006 no eran sobornos, según la radio pública.

Estos escándalos han manchado la imagen del primer ministro y los rumores sobre su posible dimisión no remiten.

Ayer, su partido centrista, el Kadima, decidió organizar elecciones primarias a mitad de septiembre para designar a un eventual sucesor de Olmert, que actualmente dirige la formación y que pese a todo no descarta presentarse para seguir al frente de la misma.

Entre los candidatos potenciales para tomar las riendas del partido centrista, Tzipi Livni, actual ministra de Relaciones Exteriores, se presenta como la favorita para suceder a Olmert, según sondeos realizados entre los electores del partido.