«La relación de la población con los grandes problemas mundiales no se refleja suficiente, porque es un tema políticamente sensible. Deberíamos debatir mucho más sobre población».
Ecologista: William Laurence.
El Día Mundial de la Población fue instaurado en 1989, a celebrarse el 11 de julio de cada año, por el Fondo de Poblaciones de las Naciones Unidas, UNFPA,  para centrar la atención  sobre problemas poblacionales como: agua potable, asistencia sanitaria, educación, libertades, igualdad de derechos.
La conmemoración de este año está relacionada con la  tercera encíclica de Benedicto XVI, «Caritas in veritate» sobre el desarrollo humano integral, en la que  denuncia la injusticia estructural del mundo y pide la reforma de las Naciones Unidas y del orden económico internacional. Por otro lado está la violencia desencadenada en China, el país más poblado de la Tierra. La pandemia de la influenza AH1N1 y el deterioro de la economía mundial que ha provocado migraciones  y problemas sociales.
Uno de los mayores problemas poblacionales es la falta de educación en reproducción y salud sexual, a lo que los gobiernos no han querido entrarle de frente, provocando un crecimiento acelerado que sobrepasa las expectativas razonables de mejora en materia de vivienda, atención médica, recursos alimenticios o suministro de energía, porque la redistribución de recursos por sí sola no puede garantizar el bienestar de una población indefinidamente creciente, cuya huella ecológica supera ya la capacidad del planeta.
Por eso se debe ahondar en una  distribución más justa de los recursos del planeta, el respeto a las culturas, el aprendizaje e interiorización de valores solidarios e interculturales, la participación social de las mujeres, a través de la educación, como paso necesario para avanzar en la disminución de la pobreza, la universalización de los derechos humanos y la igualdad de género, señala el UNFPA.
Â
Importante es recordar  que la población no sólo es cuestión de números, sino    de seres humanos que debemos ser capaces de  tomar decisiones libres, informadas y en igualdad, incluyendo el tamaño de la familia y el espaciamiento entre los hijos. Se trata de que cada hombre y cada mujer sean capaces de mantener a los hijos que eligieron tener, de asegurar su bienestar y de darles una vida digna. Se trata de libertad individual, de derechos humanos y de desarrollo sostenible para todos, expresó Kofi Annan en 1999.
Compromiso que no se exige en nuestro país cuando los padres reciben dinero por mandar a sus hijos a la escuela, en lugar de sancionarles por no hacerlo y cumplir con sus obligaciones. Manteniendo a las mujeres sometidas al machismo y a los hombres perdidos en la irresponsabilidad, como lo dejan ver los comerciales y las políticas estatales.