Odiado y amado; celebración y tristeza; pocas personas en el mundo pueden provocar sentimientos tan opuestos. Y de esa forma, reaccionó la gente alrededor del orbe, tras leer el anuncio que Fidel Castro, presidente cubano, publicara hoy en el diario oficial de ese país, Granma, en que renunciaba a continuar como número uno de la isla caribeña; todo ello, en el marco de una semana clave en donde se elegirá al nuevo Presidente.
Alrededor del mundo
Y, como es de suponerse, el que mostró mayor alegría fue su archirrival de turno, George W. Bush, quien posee la batuta actual de la cruzada estadounidense contra Cuba. El presidente norteamericano observó en la decisión de Castro el inicio de un período que «podría ser el comienzo de la transición democrática para el pueblo en Cuba» y «conducir a elecciones libres y justas».
Sin embargo, no todo fue alegría. En China, por ejemplo, la Cancillería mostró su pesar y saludó al «dirigente revolucionario» y «viejo amigo» Fidel Castro, e indicó que deseaba que ambos países, gobernados por partidos comunistas, mantengan sus buenas relaciones.
Vietnam, otro amigo fiel de Cuba, expresó su convicción de que «sea cual sea su posición, el presidente Fidel seguirá consagrando su inteligencia y su fuerza a la causa revolucionaria cubana».
La Unión Europea, por su parte, que había ofrecido hace poco apertura para el diálogo, reiteró esa oferta, ahora que se prevé una transición política.
Gran Bretaña, país afín a Estados Unidos, también coincidió con su aliado, al decir que es una «oportunidad para avanzar hacia una democracia pluralista.»
Rusia, lo contrario de los británicos, pues se han opuesto a Estados Unidos y se muestran muy ligados a Cuba como su antiguo aliado en Latinoamérica, expresó, por medio del Partido Comunista, que Fidel Castro es un «político genial», «valiente» en nombre de «los intereses de su país y su pueblo».
En Cuba
Por su parte, los cubanos recibieron sorprendidos el anuncio. «Â¿Que Fidel renunció? Imposible. ¡Cooño… renunció el Comandante en Jefe!, exclamó Dayron Clavellón, quien como muchos cubanos quedó impactado ante el anuncio de Fidel Castro de no aceptar un nuevo mandato presidencial tras regir durante casi medio siglo la vida en la isla.
«Sabíamos que esto iba a suceder algún día, y ahora que es una realidad es impactante», dijo afligido Clavellón, un esbelto modelo de 20 años tras pasar con amigos una larga noche de bohemia en el Malecón de La Habana, y enterarse de la noticia.
«Â¿Renunció Fidel? Carajo… le vamos a echar de menos», comentó Dubael César, músico de 27 años, quien considera sin embargo que tras la renuncia del líder cubano «todo quedará igual» en Cuba.
Muy cerca de allí, Juana Hernández, trabajadora del sector de la construcción de 61 años, espera el ómnibus que la llevará a su trabajo y también quedó perpleja ante la sorpresiva noticia.
«Â¡No me digas! Eso no me gusta, Fidel es nuestro líder histórico, que pena, está enfermo realmente», dijo la mujer al recordar que el líder de 81 años lleva ya 19 meses de convalecer de una enfermedad intestinal.
Oposición
En cambio, la oposición de Fidel Castro, que se dispersa por diversos países del mundo, fue prudente en sus comentarios. Se trata de una «buena noticia», «los acontecimientos se están precipitando en Cuba» y «el régimen está terminado», celebró Enrique Gutiérrez, secretario general de la Federación Española de Asociaciones Cubanas, que agrupa a la mayoría de las asociaciones cubanas de disidentes en España.
En cambio, el redactor jefe del portal Cubaencuentro, Luis Manuel García, estimó que la renuncia de Castro «no quiere decir absolutamente que abandone todo el poder», pero sí «abre a Raúl una nueva posibilidad» de «introducir las políticas que él mismo ha preconizado».
El vicepresidente de Unión Liberal Cubana (UCL), Antonio Guedes, no prevé por su lado «un cambio a corto plazo en Cuba».
* Con información de AFP.
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