Los lobistas que representan a Hollywood en Washington se están moviendo con toda agilidad este inicio de año en apoyo de dos iniciativas de ley, en el Congreso la SOPA que significa Stop Online Piracy Act y su contraparte en el Senado la PIPA que se deriva de Protect IP Act. Las dos iniciativas de ley están enfocadas básicamente en darle poderes al gobierno americano para clausurar sitios de internet que no respeten los derechos de autor o que tengan dentro de su contenido links o publicidad de empresas, extranjeras en su mayoría, que infrinjan el famoso copyright.
La SOPA y PIPA son las clásicas leyes que los gobiernos suelen producir por las presiones de grupos malintencionados y personas incautas que apoyan iniciativas que no conocen o se las venden como dulces a niños. Estas iniciativas siempre tienen la característica de tener como aparente objetivo una noble causa y en este caso en específico se trata de la loable defensa de los autores de escritos, sonidos o imágenes que son publicados en la web. El negocio es bueno porque los “empresarios†presionan al Gobierno para que les concedan leyes que le den a su industria una clara ventaja mientras que los políticos ganan un nuevo instrumento de control. Claro que a primera vista sería tonto oponerse a una ley que proteja el copyright pero si se analiza a fondo la ley es evidente que los políticos negociaron su cuota en la iniciativa ya que la misma permite bloquear sitios enteros con la mínima duda de violación de derechos de autor. La parte delicada de esta propuesta de ley es que, a pesar de que se trata de una ley en EUA, de ser aprobada los afectados seríamos millones de personas alrededor del mundo porque muchas de las páginas más frecuentadas de la red están basadas en ese territorio. En violación directa de la presunción de inocencia las páginas serían primero censuradas y solo posteriormente los empresarios web tendrían que probar su inocencia. Además estas leyes se convierten en instrumentos políticos muy útiles para acallar opiniones o críticas en contra de los funcionarios o sus políticas lo que socavaría la fundamental premisa de la constitución estadounidense contenida en la Primera Enmienda.
Fuera de los tecnicismos de las iniciativas de ley, es evidente que este tipo de leyes golpea fuerte el fantástico crecimiento de la Aldea Global y sus incalculables aportes al desarrollo de la humanidad. Si somos un poco más desconfiados podríamos creer que la SOPA y el PIPA serán un instrumento de mordaza como los que actualmente utilizan los regímenes totalitarios tan criticados por Estados Unidos. No crea que solo estoy preocupado por lo que le pueda suceder a los ciudadanos estadunidenses, también me preocupa que algunos vivos copien en nuestras latitudes este tipo de estupideces y como en el caso de las leyes contra el lavado, las de armas, la de dos en moto, la de los celulares y muchas otras, los creativos legisladores crean que es buena idea importar este tipo de leyes infructuosas e ineficientes que terminan por joder a todo mundo menos a los criminales.
Gracias al Internet y su exponencial crecimiento el mundo de hoy es uno más libre y más desarrollado, sería penoso devolverle el control de la información a las agencias estatales de inteligencia que históricamente han estado al servicio de los políticos y sus argucias controladoras y no en apoyo del ciudadano. ¿Qué sería del mundo de hoy sin Google, sin Wikipedia o sin WikiLeaks?
HIJODEPUTA. Disculpe amigo lector pero sinceramente no encuentro otro calificativo para el maldito hijodeputa que el día de ayer tuvo a bien robarme el celular en la 7ª Av. y 9ª calle de la zona 9 no sin antes escupir una sarta de improperios y somatar, con una escuadra, violentamente la ventanilla del copiloto donde viajaba mi señora. Ojalá algún día comprendamos que, fuera de ideologías, la más prioritaria de las responsabilidades del Estado debiera de ser la de garantizar la vida y la seguridad del ciudadano.