Son raras y dudosas algunas multas de tránsito


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Las municipalidades de Guatemala y Mixco crearon cuerpos de policía de tránsito para controlar la circulación de vehículos en estos tiempos en que se producen tremendos congestionamientos en las calles de las dos ciudades, dada la elevada cantidad de automóviles, autobuses, camiones, tráileres, motocicletas, bicicletas y otros “trastes” rodantes.

Marco Tulio Trejo Paiz


Es comprensible el que haya celo de parte de ambos ayuntamientos, entre otros de los restantes departamentos de la república, porque, evidentemente, los problemas de tránsito se registran a diario arrojando saldos de pandemónium, destrucción y tragedia.

La importación de vehículos automotores es constante y va en aumento cada día, al punto que, como se dice de modo hilarante entre el vulgo, va a llegar un día en que habrá más máquinas con patas de hule que habitantes…

Santo y bueno que haya vigilancia y control de los agentes de las policías de tránsito de la metrópoli capitalina y de Mixco, pero es menester que esos elementos que se movilizan en las calles deben ser eficientes en el servicio, justos y honestos para colocar cepos, dar remisiones y reportar correctamente los vehículos cuyos conductores son proclives a violar lo que está dispuesto legal o reglamentariamente por las autoridades respectivas.

Sabemos, por información que captamos por todos lados, que se están dando casos de remisiones “raras”, muy dudosas, que reparten algunos agentes de Emetra y de la policía mixqueña, posiblemente por no dejar de demostrar “cumplimiento” ante los jefes superiores. A la vez, no se descartan los errores en que incurren al anotar los números de placas cuando los toman o leen en volandas, precipitadamente de día o de noche, incluso bajo los aguaceros. La viga le cae a cualquier cacharro…

Un conductor nos refirió que el año pasado, cuando fue a efectuar el pago de la calcomanía de su automóvil, le causó gran sorpresa el que le apareciera la multa de 500 quetzales que ha de haber sido motivada por equivocación o en forma deliberada o por mala fe del “chonte” de tránsito que la dio en jurisdicción del vecino municipio. El interesado aclaró lo pertinente y fue así como no cayó muerto…

Una dama también se llevó estos días otra ingrata sorpresa al abocarse a una ventanilla bancaria para pagar la calcomanía de circulación de su carro. Le salió la multa de 225 quetzales y, visiblemente indignada por la retopada económica, afirmó que en la fecha en que el policía de tránsito, de Mixco, la multó, se encontraba en situación de reposo, postrada, por haber sido objeto de una operación médico-quirúrgica.

Como esas denuncias o quejas de quienes manejan automotores en las vías capitalinas y de Mixco, abundan y las cazamos con frecuencia los que andamos tras las  perrachicas de valor periodístico…
   
La policía de tránsito mixqueña se ha hecho famosa, negativamente, por su abusiva e injusta actuación. No pocos agentes son arbitrarios, derrochan descortesía y, de ribete, se mantienen malhumorados y malencarados, quizá por la dureza del trabajo que realizan.

Ha habido casos de graves incidentes entre agentes de tránsito y conductores de carricoches…  Más de alguno de esos policías han sido atacados por irascibles conductores.

Los jefes de la policía o, en su defecto, los alcaldes, deben instruir bien a la “gendarmería” bajo su mando para que en toda ocasión se comporten de manera cortés con los conductores de vehículos; es aceptable que reporten a quienes realmente infringen las disposiciones de tránsito, mas no que lo hagan de mala fe anotando números de placas a diestra y siniestra con el malévolo propósito de perjudicar, como quien dice al azar, a personas respetuosas de lo que está preceptuado por la ley y reglamentariamente.

Lo que dejamos asentado con antelación, o sean las arbitrariedades e injusticias, no deben repetirse. La técnica policial debe prevalecer en todas las circunstancias. El empirismo y la sinrazón deben descartarse.

Es de esperar que los señores que tienen a su cargo el mando de las policías de tránsito de la capital y de Mixco, se enteren de las denuncias de referencia y, asimismo, los alcaldes Arzú y Pérez Leal, a fin de que terminen las multas dudosas y “rarosas” que están desprestigiando a las autoridades de tránsito desde regímenes del pasado.