Solución al conflicto en la Usac


Los Estudiantes por la Autonomí­a (EPA) se han tomado la Universidad de San Carlos (Usac) y exigen que el Consejo Superior Universitario (CSU) resuelva una serie de puntos, el más importante de ellos la defensa de la autonomí­a. Afirman que las medidas de hecho se hacen necesarias para restablecer el ordenamiento jurí­dico de la universidad y resolver problemas. En mi condición de ex Rector, doy total razón a EPA. Cuando se violenta la autonomí­a, el devenir completo de la Usac debe pasar a segundo término hasta que dicha violación sea corregida.

Ing. Raúl Molina Mejía
rmolina20@hotmail.com

El conflicto tiene solución; pero ésta no es fácil en Guatemala, en donde reina la intolerancia y nadie quiere reconocer y enmendar los propios errores. Los asuntos internos de la universidad, como el examen de admisión y el nivel de salarios de los trabajadores, pueden ser resueltos en la mesa de diálogo. El asunto de la autonomí­a es distinto y exige la actuación responsable de la Usac y la Corte de Constitucionalidad (CC). El CSU debe comunicar a la CC que su decisión con relación a la elección de vocales de Junta Directiva de Facultad es inaplicable y que, por lo tanto, debe señalar que en tanto se reforma la Ley Orgánica de la Usac, las elecciones deben seguir realizándose conforme a la Ley vigente. La Constitución y la Ley Orgánica, al establecer la autonomí­a, determinan que corresponde sólo a la Usac la elección de sus autoridades. La CC no puede decidir cómo se realizan dichas elecciones, aunque haya emitido resolución de que el procedimiento utilizado desde 1945 atenta en contra del principio de «igualdad». Si esto fuese cierto, que no lo es, la ley debiese ser reformada; pero ni la CC ni el CSU pueden modificar el procedimiento a su antojo. Eso viola la autonomí­a y la Constitución.

El principio de «igualdad» es absurdo en este caso, porque la intención de los legisladores y constituyentes fue otra: buscar un equilibrio apropiado y la participación democrática en las elecciones universitarias y en la toma de decisiones de los órganos de dirección. Por primera vez se dio participación a los estudiantes para elegir Rector y Decano y, por ende, también para elegir a los Vocales 1 y 2 de Junta Directiva, que son llamados a sustituir al Decano en caso de ausencia. Hay muchos motivos reales para cuestionar la igualdad en los procesos universitarios: no todos los profesores pueden votar, hay grandes sectores universitarios que quedan excluidos de las elecciones de Rector, como en las Escuelas y Centros Regionales, y no hay participación de los trabajadores en la elección, para citar algunos. La conclusión es que la Usac debe proponer reformas a su Ley Orgánica, que hagan que la universidad realmente se democratice, y que el Congreso de la República las apruebe.

Por otro lado, tampoco existe «igualdad» en las decisiones de las Juntas Directivas. En ellas votan el Decano y los Vocales 1, 2 y 3, que son profesionales, mientras que solamente los Vocales 4 y 5 lo hacen por los estudiantes. En el CSU, debido al aumento de colegios profesionales, menos de un tercio de los votos corresponden a los estudiantes. El problema de la «igualdad» es un invento que no tiene ni antecedentes ni utilidad. Es de humanos errar y de sabios corregir. Corresponde al CSU y a la CC enmendar el error y evitar así­ problemas mayores e innecesarios para la Usac.