En la coletilla de mi artículo del lunes 15 de este mes, sugería la integración de un frente coyuntural de columnistas guatemaltecos de pensamiento democrático, para solidarizarnos con el periodista y sociólogo Gustavo Berganza, ante la campaña de desprestigio que emprendieron contra él, empleados de los canales de la televisión abierta.
eduardo@villatoro.com
Haya sido provocado por mi sugerencia o no -que, después de todo, resulta irrelevante-, lo cierto es que en el ciberespacio está circulando masivamente un mensaje de apoyo al doctor Berganza suscrito por decenas de periodistas; además de editoriales y artículos de opinión en defensa de uno de los columnistas más serios y ponderados del país, con sólida formación académica, de la que carecen en su mínima categoría algunos de los pericohablantes televisivos, aunque, en realidad, varios locutores de uno y otro sexo de esos canales no son más que burdas cajas de resonancia que les cuesta leer coherentemente lo que otros escriben.
El texto critica la insistencia del Congreso de la República en aprobar la ley de frecuencias televisivas, que prohibía la comercialización en los canales de televisión de la Academia de Lenguas Mayas y del propio Organismo Legislativo, que con anterioridad aprobó una ley casuística que redujo en 66 % el pago de impuestos de importación de materiales de la televisión abierta y empresas asociadas a ésta.
El documento hace énfasis en los ataques que por medio de los informativos de los canales 3, 7 y 13 se han lanzado profusamente en contra de Berganza, a raíz de un artículo suyo publicado en elPeriódico, en el que hacía referencia a las vinculaciones entre el usufructuario de las citadas frecuencias televisivas y diputados al Congreso, y señala la debilidad que para el sistema democrático del país representa el monopolio televisivo.
Advierte acerca de la debilidad que para el sistema democrático del país representa el monopolio de hecho de los canales de banda de VHF en manos del empresario mexicano íngel Remigio González, y exige a los empleados suyos el cese inmediato de la campaña de persecución y desprestigio en contra de Gustavo, que violenta el derecho de la libertad de opinión, fundamental para el libre intercambio de ideas en que se debe sustentar la democracia
Demanda, asimismo, al Estado de Guatemala acciones necesarias para restaurar y garantizar los derechos violados, y al Gobierno de la República la constitución de un grupo de trabajo que aborde la temática y adopte decisiones respecto al mecanismo de otorgamiento de usufructos de frecuencias, con participación de la sociedad civil, sobre todo -agrego por mi parte- tomando en consideración el vergonzoso compromiso al que se han sometido políticos en general, pero particularmente diputados al Congreso, con el dueño de los canales de la televisión abierta.
También se exige al Congreso de la República que cese la aprobación de normas casuísticas que benefician únicamente al monopolio televisivo, y que redundan directamente en contra de la democracia funcional.
(En cierto país que no es Guatemala, el locutor de un informativo de TV fallece y durante el velorio un colega suyo lee su panegírico: -Era un hombre recto, honesto y culto. La viuda le dice a su hijo Romualdo: -Andá abrir la caja para verificar si es tu papá el que está adentro).