Lo primero que se me ocurre considerar es que el concepto de tiempos difíciles es subjetivo, porque no todas las personas se sienten en la misma situación. Es un hecho que la crisis económica y social, la carencia de valores humanos, la delincuencia, la pobreza son situaciones difíciles para muchas personas. Pero la realidad es que existen quienes se mantienen al margen de esta situación. Un amigo comentaba lo expresado por alguien más: ¿Y será que a mí me alcanzará la crisis?
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Pienso que es bueno que no a todas las personas les alcance, sin embargo, es una realidad de que el mundo está convulsionando desde su interior, desde su naturaleza a lo exterior en  sus sociedades, sus pueblos y la pobreza que conduce a hambruna de muchas pero muchas personas. Es por ello importante situarnos en una conducta solidaria ante la vida, con nuestros semejantes y reaprender a vivir con los valores humanos de dignidad, respeto, amor y solidaridad.
Gioconada Belli nos dice que; «La solidaridad es la ternura de los pueblos»; no creo que exista una frase que pueda definir mejor este término con el mínimo uso de palabras. Sin embargo, el problema es encontrar ¿en dónde está nuestra ternura?
Cuando busco el conocimiento de lo que significa solidaridad, encuentro que se plantea como uno de los valores humanos por excelencia, del que se espera cuando otro significativo requiere de nuestros buenos sentimientos para salir adelante. O sea, la colaboración mutua en las personas, con el sentimiento de mantenerse unidas, sobre todo cuando se vivencia experiencias difíciles en las cuales los mecanismos de enfrentamiento usualmente utilizados no  les resultan eficaces o la experiencia se convierte en avasalladora y no existe aliento para lidiar con la situación.
Por lo que podríamos plantear que la solidaridad es un acto social, un trabajo que le sitúa al ser humano en el mantenimiento y a mantenerse en su naturaleza de ente social.Â
Hay otro hecho importante de analizar en tanto el desarrollo de los actos solidarios, es que en su concepto se plantea como un valor humano esperado cuando otro significativo requiere de nosotras/os para salir adelante. Es decir, la persona con quien se ha de sentir uno solidario ha de ser imaginada como significativa para nosotras/os mismos. Mi cuestionamiento es el siguiente ¿Qué la hace significativa?, sabemos que el simple hecho de ser y existir nos debería hacer significativos y tener plenitud del beneficio de todos nuestros derechos y obligaciones como seres humanos. Pero, ¿Cuál es la realidad? Viviendo en un mundo en donde el egoísmo predomina, y en donde no nos damos cuenta en que la crisis de otros, seguramente nos afectará también nuestras vidas y la de los nuestros. En un mundo donde estamos divididos por cada diferencia y nos cuesta encontrar a nuestro semejante como semejante.
Para encontrar el bien común en una sociedad se ha de buscar los valores comunes de la misma y profundizar en los mismos, fortaleciéndolos y haciéndolos parte de nuestra identidad como seres sociales,  expresión de nuestra cultura y de nuestros vínculos como humanos. De ello derivará nuestra ternura como pueblo.