Solicitan ayuda a vecinos


El presidente zimbabuense, Robert Mugabe, y su rival, Morgan Tsvangirai, vuelven a depender del Africa Austral para alcanzar un acuerdo sobre la composición del futuro gobierno de coalición, tras cuatro dí­as de negociaciones que acabaron en fracaso.


Las conversaciones mantenidas en Harare bajo la égida del mediador sudafricano Thabo Mbeki, encallaron en torno a la atribución del ministerio de Interior, a cargo de la policí­a y de la organización de elecciones, explicó Patrick Chinamasa, negociador del partido en el poder.

El partido presidencial «argumentó en favor de conservar el ministerio», mientras que el opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) «abogó por obtenerlo», declaró Chinamasa, citado por el diario estatal The Herald.

En cambio, la formación de Mugabe «aceptó confiar al MDC» la otra cartera en juego, Finanzas, según este negociador.

Pese al bloqueo, los rivales retomarán el diálogo el lunes en Suazilandia, con un equipo de mediación ampliado al órgano polí­tico, de defensa y seguridad de la Comunidad del Desarrollo de Africa Austral (SADC), indicó ayer Mbeki.

Este órgano se conoce como «troika» porque esta compuesto por tres paí­ses miembros del bloque regional, actualmente Suazilandia, Angola y Mozambique.

Pero hasta ahora la SADC no ha logrado avances positivos en la crisis polí­tica de Zimbabue al estar dividida entre fieles de Mugabe (Namibia y Mozambique) y crí­ticos (Botsuana, Zambia y Tanzania).

«Pese a las divergencias, no hay otra solución» que el acuerdo, declaró Collin Mashava, analista independiente.

«Hallarán un terreno de entendimiento porque ambas partes necesitan desesperadamente permanecer dentro del acuerdo» de un reparto de poder, subrayó Lovemore Madhuku, presidente de la Comisión Constitucional nacional.

«Es probable que la SADC presione a Mugabe para dar el ministerio del Interior al MDC», estimó Madhuku.

Zimbabue está sumido en una crisis sin precedentes desde la derrota del régimen en las elecciones legislativas del 29 de marzo, que azotó la violencia en el paí­s.

Los ataques a sus partidarios llevaron después a Tsvangirai a renunciar a la segunda vuelta de las presidenciales en junio, que ganó el único candidato, Mugabe.

Con el fin de desbloquear la situación, ambos lí­deres iniciaron una ronda de negociaciones para el reparto del poder. El 15 de septiembre, firmaron un acuerdo que prevé que Mugabe permanezca como jefe de Estado y Tsvangirai se convierta en primer ministro.

Pero hasta ahora no han logrado entenderse sobre la composición del nuevo gobierno de unión. La semana pasada, Mugabe atribuyó unilateralmente a su partido las carteras clave del gobierno, provocando la ira de la oposición.

La crisis polí­tica se desarrolla en paralelo a la caí­da libre de la economí­a nacional, con una hiperinflación de más de 231 millones por ciento, el hundimiento de la producción y más del 80% de la población bajo el umbral de la pobreza.