Soldados muertos superan los 3.500


Camposanto. Una mujer visita el cementerio de Arlington en Virginia, donde han sido sepultados cientos de los soldados muertos en Irak.

El número de militares estadounidenses muertos en Irak desde la invasión en marzo de 2003 superó los 3.500 después de la muerte de otros tres soldados ayer en un atentado suicida al sur de Bagdad, mientras los refuerzos norteamericanos siguen siendo desplegados en el paí­s.


«Tres soldados de la coalición murieron y seis quedaron heridos ayer cuando el retén donde se encontraban fue atacado por un kamikaze al volante de un carro-bomba, cerca de Mahmudiya, al sur de Bagdad», indicó el ejército norteamericano en un comunicado.

«Un intérprete iraquí­ también resultó herido en este ataque, que destruyó parte de un puente en una autopista», agregó el ejército.

Estas bajas hacen llegar a 28 el número de militares muertos desde comienzos de junio en Irak, después del mes de mayo, que fue el más mortí­fero para el ejército norteamericano desde noviembre de 2004, con la muerte de 123 soldados.

Al menos 3.501 soldados o asimilados estadounidenses han muerto en Irak desde la invasión del paí­s en marzo de 2003, según un balance a partir de cifras del Pentágono.

La mayorí­a de los soldados murieron en atentados y enfrentamientos con los insurgentes en Bagdad y al norte de la capital, sobre todo en la provincia de Diyala.

El ejército explica este sangriento balance por la estrategia adoptada a comienzos de año, que da prioridad a poner fin a la escalada de violencia, en particular en Bagdad, con la ayuda de refuerzos.

Casi 85 mil soldados estadounidenses e iraquí­es están movilizados en el marco de un plan de seguridad de Bagdad, iniciado hace cuatro meses.

«Vamos a lugares donde no í­bamos antes. Enfrentamos más al enemigo», declaró el general Perry Wiggins, director adjunto de las operaciones regionales en el estado mayor conjunto.

Después de la llegada próxima de los últimos refuerzos, 160 mil soldados estadounidenses estarán desplegados en Irak.

Sin embargo, el jueves, un nuevo consejero del presidente Bush, el general Douglas Lute, manifestó dudas sobre esta estrategia, sin el apoyo del ejército iraquí­ y de los ministerios civiles norteamericanos.

Por otra parte, el responsable del Banco Central iraquí­ en la provincia de Ní­nive y sus dos guardaespaldas fueron muertos por hombres armados el lunes en la mañana en Mosul, a 370 al norte de Bagdad.

El ejército norteamericano anunció la adhesión de responsables tribales sunitas de la provincia de Salahedí­n (norte de Bagdad) a las autoridades provinciales en la lucha contra Al-Qaida.

La adhesión de coaliciones tribales, formadas en parte por ex insurgentes, a la lucha contra Al-Qaida, forma ahora parte de la estrategia estadounidense en Irak.

En la provincia de Al-Anbar, plaza fuerte de la insurrección sunita al oeste de Irak, una alianza de jefes tribales «El Despertar de Al-Anbar» apoya a las fuerzas de seguridad iraquí­es y a los militares estadounidenses en la lucha contra Al-Qaida.

160 mil soldados estadounidenses estarán desplegados en Irak después de la llegada próxima de los últimos refuerzos.