Soldados de EE.UU. detienen a iraní­es


Enfrentamiento. Las polí­ticas del presidente iraní­, Mahmoud Ahmadinejad, han sido fuertemente criticadas por Washintong.

Un grupo de iraní­es, dos de ellos diplomáticos, fueron detenidos brevemente en Bagdad la noche del martes al miércoles por las fuerzas estadounidenses, en un nuevo signo de la tensión creciente entre Estados Unidos e Irán sobre el tema de Irak.


El grupo fue detenido el martes por soldados estadounidenses en el hotel Sheraton, en el centro de Bagdad. Tras su liberación, el miércoles por la mañana, fue entregado a la oficina del primer ministro iraquí­, Nuri al Maliki.

Según fuentes oficiales iraquí­es e iraní­es en Bagdad, los iraní­es, siete en total, entre ellos una mujer, trabajaban en el ministerio iraquí­ de Electricidad, pero según un comunicado militar estadounidense, eran ocho y dos de ellos tení­an estatuto diplomático.

Los militares estadounidenses revisaron las habitaciones de los iraní­es en el hotel Sheraton y confiscaron un ordenador personal, teléfonos portátiles y una maleta que contení­a dinero, indicó el comunicado militar estadounidense.

Según la versión estadounidense, el convoy de los iraní­es fue controlado en un retén cerca del Sheraton, y fueron encontradas armas en los vehí­culos de los iraquí­es.

«Los iraquí­es eran guardaespaldas, pero no tení­an permiso para llevar armas y poseí­an dinero iraní­», agregó el comunicado.

Los ocupantes del convoy se dirigieron luego al Sheraton, adonde los siguieron los soldados estadounidenses, que registraron sus habitaciones. Después el grupo fue conducido a otras dependencias para su interrogatorio.

Un empleado del hotel contó a la AFP que los soldados estadounidenses vendaron los ojos a los iraní­es antes de llevárselos.

Irán calificó esas detenciones de «injustificadas».

Además, se han producido después de que el presidente estadounidense, George W. Bush, calificase a Irán de «primer Estado en el mundo que apoya el terrorismo».

Bush, que hace frente a virulentos ataques en Estados Unidos por su conducción de la guerra en Irak, presentó el martes a su paí­s como la vanguardia en la lucha contra el «extremismo» de la República Islámica.

Por su parte, su homólogo iraní­, Mahmud Ahmadinejad, declaró que Irán está dispuesto a llenar el «vací­o» dejado en Irak por el fracaso de Estados Unidos, preso según él en su «propio atolladero».

El 11 de enero, los estadounidenses detuvieron a cinco iraní­es en la ciudad kurda de Erbil (norte) y los acusaron de ayudar a los insurgentes que combaten contra la ocupación estadounidense.

Estados Unidos denuncia frecuentemente las «actuaciones» de Irán, que según los servicios secretos estadounidenses, suministra potentes explosivos a los milicianos para organizar atentados contra los militares norteamericanos.

Washington acusa en especial a los Guardianes de la Revolución, un cuerpo militar de élite encargado de la defensa del régimen, de financiar y equipar a las milicias chiitas iraquí­es radicales que combaten contra los soldados estadounidenses.

Bush denunció el apoyo de Irán al movimiento chiita libanés Hezbolá, así­ como a los grupos radicales palestinos Hamas y Yihad Islámica, además de la entrega de armas a los talibanes en Afganistán, otro paí­s vecino de Irán.

Para Irán, la ocupación estadounidense en Irak es una amenaza para la estabilidad de la región y una presión directa en su contra ahora que está desarrollando una capacidad nuclear, con fines exclusivamente civiles, según afirma Teherán.

Estados Unidos e Irán, que no mantienen relaciones diplomáticas desde la revolución islámica de 1979, iniciaron sin embargo hace poco discusiones entre funcionarios de sus embajadas en Irak para tratar de hallar coincidencias en torno a la situación en dicho paí­s.

Pero, oficialmente, esos acercamientos se redujeron a un intercambio de acusaciones mutuas.

7 iraní­es, entre ellos una mujer y dos funcionarios, fueron detenidos en Bagdad por soldados de EE.UU.