La génesis del maltrato infantil radica en la concepción social que se tiene sobre los infantes, ya que éstos son percibidos como «objetos de protección», por lo que generalmente padres, madres o personas adultas que deben resguardarlos, piensan que es posible y legítimo «hacer lo que se quiere con ellos».
lahora@lahora.com.gt
Según la psicóloga social Emma Estrada, representante de la Coordinadora Institucional para la Promoción de los Derechos de la Niñez (Ciprodeni), en el contexto guatemalteco, donde la violencia está legitimada, existen asignaciones sociales que permiten a los adultos -padres y madres-, golpear a los niños.
«Está justificado, por ejemplo, si se golpea como pretexto de educar. Se usa un discurso que aduce buenas intensiones en los golpes», asegura.
A criterio de la psicóloga, las madres y los padres, quienes son los principales agresores, históricamente han sido poseedores de una forma única de educar, es decir, que desconocen otras maneras de interrelacionarse con los niños y las niñas, por lo que los golpes y malos tratos son usados para la tarea de instruir.
De construcción de ideas
Estrada considera que es indispensable hacer una «de construcción» de las ideas sobre la legitimación de la violencia en las interrelaciones sociales y comenzar a entender a la población infantil como personas que merecen respeto.
De acuerdo con la entrevistada, los padres y los educadores deben «descubrir la gran fuerza transformadora que tiene el amor», ya que los cambios más significativos en la infancia se dan por medio de la interacción afectuosa y cordial.
El costarricense Mario Viques, presidente del Instituto Interamericano del Niño, coincide con Estrada, ya que también estima que el amor y el ejemplo son «instrumentos» fundamentales para lograr una interrelación de respeto con la niñez.
Viques señaló que es apremiante eliminar el abuso del día a día, llamado castigo corporal, el cual se manifiesta a través de golpes, pellizcos y patadas, en la mayoría de ocasiones.
«Estoy seguro que en la mayoría de los países esa es la forma más generalizada, sistemática y legitimada de violencia contra los niños», aseveró
El entrevistado refirió que sólo en Costa Rica, el 60% de las personas golpea, patea y pellizca a los niños y niñas; y el 74% de los adultos, usa la humillación en los patrones de crianza.
Generalmente se cree que la persona que violenta a un infante es alguien con una enfermedad mental, empero, Estrada afirma que no es posible analizar esta situación fuera del contexto político del maltrato.
«A nosotros no nos interesa pensar que el hombre que abusa de una niña es un enfermo mental a quien se debe cuidar y dar terapia, porque este hombre cometió un delito , ya que es una acción totalmente consciente, que ha calculado, por lo que no se puede pensar que es una patología», apuntó.
Estrada advirtió que comúnmente «echamos la culpa a las patologías de los seres humanos que golpean, pero el Estado garantiza el desarrollo integral, no crea instituciones de atención integral para quienes están en mayor vulnerabilidad, entonces estamos ante un Estado violador», enfatizó.