Socialistas, socialdemócratas y libertarios en un solo país


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Desde hace siglos Guatemala está sumida en un pozo de desigualdad, hambre, ignorancia, corrupción, contaminación ambiental y conflictividad, entre otros serios problemas, que hoy no podemos ignorar y cuyas soluciones deberían encabezar una agenda de nación en la que tendrían que coincidir políticos, empresarios, periodistas y ante todo, ciudadanos comprometidos con el cambio estructural del país.

Javier Estrada Tobar


Es una tarea titánica considerando que está demostrado que no podemos ponernos de acuerdo para enfrentar esos retos y que no podemos dialogar. O mejor dicho, que no hemos aprendido a dialogar y articular propuestas para encarar esos temas, que sin una respuesta adecuada, son una amenaza para el Estado.

En diferentes plataformas de discusión sobre cómo abordar los problemas del país, los debates entre los socialistas, socialdemócratas, libertarios y liberales, en la mayoría de ocasiones, no pasan de la defensa teórica de sus propias ideologías y raras veces avanzan hacia la búsqueda de estrategias concretas para resolver los problemas sociales. Claro que las discusiones sobre las ideas son importantes, pero sirven de poco, o de nada, si no se traducen en acciones.

Nunca se podrán armonizar las ideologías en una sola propuesta. No se trata de eso, pero es necesario comprender que el país solo podrá salir adelante si consideramos la convivencia de ideas y el diálogo como un imperativo para sostener la debilitada democracia y así buscar las vías que nos permitan resolver los conflictos sociales. En ese orden: Convivencia, diálogo y acción.

¿Es mucho pedir? Yo creo que no. No es fácil dejar atrás el pasado y borrar del imaginario colectivo aquellos días en los que las verdades se decretaban y las opiniones se imponían; aquellas épocas en las que declararse comunista era una condena de muerte o decirse “capitalista” era sinónimo de ser retrógrada.

Después de una guerra civil la realidad aún es desalentadora, pero apenas hemos vivido 27 años de democracia y 17 de paz “firme y duradera” y no queda otra alternativa más que apostarle a la democracia y a la búsqueda de un diálogo nacional, en donde tengan cabida todos los sectores, de todas las ideologías.

En lo personal creo firmemente que el país necesita ofrecer garantías para la libertad y la competitividad, para que los guatemaltecos puedan dar todo de sí y consigan alcanzar sus objetivos, pero sobre todo se requiere de regulaciones y de justicia social, para que los menos capacitados y los más desfavorecidos puedan tener acceso a los medios que les garanticen una vida digna.

Pienso que ahora deben existir privilegios para los que durante largo tiempo han estado excluidos y no han sido favorecidos por el Estado; por el contrario, deben abolirse todos los privilegios y consideraciones especiales para quienes se han aprovechado de los recursos públicos y al alcanzar un buen nivel de vida exigen igualdad de condiciones.

Seguramente muchas personas no estarán de acuerdo con mi visión de la realidad, pero justamente ese es el objetivo, diferir en opiniones y proponer soluciones para encontrar puntos de confluencia. Tenemos que demostrarnos que socialistas, socialdemócratas y libertarios, así como los defensores y seguidores de cualquier otra ideología pueden tener cabida en un solo país y pueden ser parte del verdadero cambio.

En mi experiencia personal he tenido la oportunidad de defender la socialdemocracia en debates de los que participan mis amigos conservadores. Las diferencias son claras, pero somos capaces de ver más allá de los disensos y encontramos muchas coincidencias. Son ejercicios importantes para la convivencia de ideologías y sobre todo para la construcción de un mejor país.

Los guatemaltecos, y especialmente los jóvenes, tenemos que aprender a dialogar y sin miedo defender nuestras ideas para ponerlas en marcha. Con esa idea inicio hoy mis publicaciones en este espacio de Opinión que me ofrece el Diario La Hora, con el que estoy muy agradecido por permitirme colaborar desde hace cinco años en el área de Redacción.