Nada puede impedir la victoria de la derecha francesa el domingo en la segunda ronda de las legislativas pero los socialistas, entre grandes divisiones internas, intentan construir una alianza de centro-izquierda que limite la concentración de poderes en manos del partido del presidente Nicolas Sarkozy.
Con un 24,7% de los votos en la primera vuelta y una previsión de entre 60 y 170 escaños sobre un total de 577, el Partido Socialista (PS) fue el más castigado por la elevada abstención del pasado domingo, cuando miles de sus adeptos consideraron que la victoria de la derecha se daba por descontada.
Para evitar que la formación consiga menos escaños que los 149 que posee en la Asamblea saliente, su ex candidata en las elecciones presidenciales, Ségolí¨ne Royal, propuso de nuevo una alianza con el centro de Franí§ois Bayrou.
La líder socialista, que no oculta su deseo de hacerse con las riendas de la formación cuanto antes, considera que este apoyo es fundamental para ganar diputados en algunas circunscripciones donde los candidatos de derecha e izquierda están muy igualados.
Esta actitud de Royal no fue del agrado de todos sus compañeros de partido, comenzando por el primer secretario, Franí§ois Hollande, que es también su compañero sentimental.
Hollande prefirió centrar su campaña para la segunda vuelta en estimular a los electores que se abstuvieron el pasado domingo y en pedir una unión de toda la izquierda «contra la concentración de poderes» y por el «pluralismo».
El partido de Bayrou, el Movimiento Demócrata (MoDem), consiguió un 7,61% de los votos y sus electores son de nuevo muy codiciados por la derecha y los socialistas de cara a la segunda vuelta.
No obstante, Bayrou ya indicó el martes que no dará «ninguna instrucción de voto» para la segunda ronda, como ya ocurrió durante los comicios presidenciales.
«No quiero entrar en esa dinámica», explicó, reivindicando la «independencia» de su nuevo partido. Para evitar «cualquier ambigí¼edad», el líder centrista decidió por ello no llamar a la socialista Ségolí¨ne Royal, que había intentado hablar con él tras conocer los resultados del domingo.
Bayrou, tercer político más votado en las presidenciales, con un 18,5% de los votos, fue cortejado en vano por los socialistas y la derecha de cara a la segunda vuelta de aquellos comicios, celebrados en abril y mayo.
En las legislativas y con un nuevo partido, el líder centrista no consiguió el resultado que esperaba ya que muchos de sus adeptos se unieron a Sarkozy. De esta forma, sólo podrá obtener, en el mejor de los casos, cuatro diputados en la próxima Asamblea Nacional.
De forma unilateral, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), partido de derecha al que pertenece Sarkozy, decidió retirar a su candidato en la circunscripción del suroeste de Francia en la que Bayrou disputará la segunda vuelta, para «dejar al líder centrista «el camino libre» hacia la Asamblea Nacional.
A cinco días de esta ronda final, el presidente francés garantizó además que deseaba seguir adelante con su política de «apertura» y «unión». Para ello, pidió a los electores que se movilicen de nuevo el próximo domingo pese a que la UMP tiene asegurada una clara mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, que podría llegar hasta 500 de los 577 escaños.
Esta cifra le hará gobernar sin apenas oposición y tener las manos libres para introducir leyes y reformas hasta 2012.
«Lucho por tener una mayoría presidencial y por concretar el proyecto que los franceses me pidieron que ponga en marcha. Por eso digo a todos nuestros electores (…) que sigan movilizados el próximo domingo», pidió el mandatario.