Sobre la ética ambiental


Como era previsible muerte, destrucción de infraestructura y más pobreza dejó tres dí­as de intensa lluvia que, como era de esperarse, se catalogó como un desastre. Y mientras los deudos lloran a sus muertos, se paraliza el comercio y el drama de decenas de familias es latente las justificaciones gubernamentales no se hicieron esperar.

Edwin Marroquí­n Navas
enavas1313@yahoo.com

Cabe preguntarse entonces: ¿Cómo enfrentar los embates de la naturaleza? ¿Qué hacer para evitar que los inviernos provoquen tanto desasosiego? ¿Hasta cuándo un invierno normal dejará de provocar en Guatemala tanta muerte y destrucción?

En reiteradas oportunidades se ha planteado los grandes errores cometidos por la utilización del recurso natural para la expansión de las poblaciones, pero jamás se ha previsto los daños colaterales que implica su pésima ubicación. Mucho menos que se debe preservar la naturaleza.

Sin duda que el nivel de convencimiento de lo expuesto se ha limitado a los ambientes académicos, por lo que no se ha tenido incidencia, o muy limitada, en otros ámbitos. De hecho, a los ambientalistas hasta se les tilda de «ecohistéricos alejados de la realidad».

Ante esta realidad es urgente que se considere que la conservación de los recursos naturales es un estado de armoní­a entre los hombres y la tierra.

«Las obligaciones no significan nada si no se tiene conciencia de ellas y el problema que enfrentamos es extender la conciencia social de la gente hacia la tierra», según plantea Aldo Leopold, en el libro «í‰tica y ecologí­a» editado por el proyecto FINEANS.

El académico también manifiesta que «para comprender la ecologí­a de la tierra es necesaria una comprensión ecológica», pero, para nadie es un secreto que las entidades gubernamentales se limitan a realizar pequeñas campañas de sensibilización y, cuando ya han ocurrido los desastres, a informar acerca de la cuantificación de los daños.

«La defensa de la tierra podrí­a parecer desesperada, excepto para la minorí­a que está en obvia rebelión contra las tendencias de usar esta solamente para el bienestar», según el académico.

Las recientes declaraciones del Ministro de Ambiente, al referirse a lo desastroso que está resultando el invierno este año, cuando dijo que «este solo es el inicio de lo que representará el Cambio Climático» pareciera introducirnos a que los verdaderos problemas están por venir.

Entonces es urgente que la sociedad en su conjunto esté dispuesta a defender su «yo ecológico» y no sólo su «yo social». Algunos filósofos, que defienden la naturaleza, apuntan a que si «las comunidades defendieran su yo ecológico, defenderí­an la tierra por inclinación natural sólo por deber moral».

Mi más sentido pésame a los deudos de los fallecidos, en especial a aquellos que murieron en la ruta Interamericana, quienes en su afán de colaborar comunitariamente a hacer transitable una carretera quedaron soterrados. ¡Estos accidentes no deberí­an ocurrir jamás!

* Patojos sin convicción. El miércoles, durante una marcha convocada para apoyar a los del grupo Estudiantes Por la Autonomí­a (EPA) estudiantes de la Normal se iban a enfrentar con los del Central. De plano que a estos patojos les interesaba más demostrar su fuerza que ser solidarios con la demanda de los universitarios. En la década de los ochenta jamás ocurrí­an estos enfrentamientos.

* Pérdida de tiempo.-No siempre la tecnologí­a es utilizada correctamente. Sinceramente creo que el Facebook es una pérdida de tiempo.

* Escribió Miss Universo. Estoy investigando quién, de mis pocos lectores, trasladó mi dirección electrónica a Mis Universo. Ella ya me invitó a salir, pero lo estoy pensando, pues no es mi tipo de mujer.