Sobre juventud y polí­tica


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La juventud, al igual que las mujeres y Pueblos Indí­genas no tienen mucho que celebrar tras el proceso electoral que finalizó recientemente. El nuevo año trae la misma exclusión para estos sectores que han quedado muy lejos de ocupar equitativamente los puestos de toma de decisión.

Lourdes ílvarez

 


La población guatemalteca está constituida en gran parte por jóvenes que no sobrepasan los 30 años de edad, no obstante, pese a que uno de los principios fundamentales de nuestro Estado democrático es que todos los sectores sean protagonistas del desarrollo nacional, la realidad nos demuestra lo contrario.
La juventud ha quedado lejos de ocupar el papel protagónico que le corresponde porque no tiene acceso a educación, empleo, salud, recreación, entre otros factores que les alejan de la participación plena y equitativa. Desde el Estado no se han priorizado estas necesidades como una lí­nea estratégica que permita el ejercicio de los derechos plenos de la ciudadaní­a.
Una encuesta durante el proceso electoral reveló que la juventud considera el voto como una herramienta para el desarrollo del paí­s. Sin embargo, es fundamental que la participación de la juventud no se limite a emitir el sufragio cada cuatro años. Es preciso que las y los jóvenes tengan espacios reales de participación y representación polí­tica.
La tarea de lograr la inclusión de una juventud representativa no es fácil, ha quedado demostrado que con nuestro actual sistema de elecciones, quienes tienen recursos para el financiamiento de sus campañas polí­ticas son aquellos que tienen opciones reales de ganar.
El escaso control que existe sobre el financiamiento de las campañas polí­ticas, hace necesario y urgente que se implementen sistemas de vigilancia  y transparencia que garanticen a la población el acceso a todos los datos de donde provienen esos recursos para que se generen igualdad de condiciones para toda la ciudadaní­a.
Más allá del proceso electoral, la tarea de fiscalización de la ciudadaní­a se debe ejercer durante la gestión de los funcionarios electos. Mucho se dijo durante la pasada campaña que uno de los temas prioritarios es la juventud, pues ha llegado el momento en que esos discursos aterricen en acciones concretas.
Es preciso estar vigilantes a todas aquellas polí­ticas que se impulsarán sobre el tema, porque la violencia, marginación, desigualdad, conflictividad social y demás fenómenos que carcomen los cimientos de nuestro Estado, no se solucionarán sin el conocimiento extenso de las causas que las generan, y tampoco se resolverán si se sigue excluyendo de su implementación a la juventud, que constituye gran parte de la población.