Sobre el proceso electoral


«Prometer construir puentes donde no hay rí­os forma parte de la demagogia con la que se están conduciendo los partidos?»

Gerson Ortiz
lahora@lahora.com.gt

A una semana de las elecciones generales y del cierre oficial de las campañas de los partidos polí­ticos, se respira en las calles cotidianas un sopor cada vez más nocivo.

Es normal que a estas alturas del partido haya una monstruosa cantidad de propaganda callejera; como vallas, afiches, gente ondeando banderas y hasta animales con atuendos partidistas, así­ como los costosos anuncios radiofónicos y no se hable de los televisivos.

La contaminación visual que se percibe en las calles por las que se transita es tal que la fiesta cí­vica de las elecciones queda reducida a una guerra de ideas en la que saldrá como vencedor el más creativo de los diseñadores de afiches, a través de cuyo trabajo se consigan más votos.

Es lamentable que la cultura polí­tica del pueblo guatemalteco sea tan pobre que una canción, un bonito afiche o un costoso anuncio televisivo defina quién podrí­a gobernar el paí­s por cuatro años más.

La intención de reducir a la nada el conocimiento sobre la ciencia polí­tica elemental es muy clara para quienes son responsables de la apatí­a ciudadana sobre el tema, por mucho tiempo el Estado ha desatendido la educación y cada vez menos tienen acceso a ella, a esto se suma que la estructura del pénsum es demasiado básica, por lo que los estudiantes de nivel medio son formados para casi cualquier cosa, con un récord de criterio bají­simo, porque no les es incorporada (intencionalmente, claro), la expresión concreta de la polí­tica en su entendimiento.

Además la ideologí­a con la que es manejado actualmente el Estado ha reprimido las propuestas alternativas de polí­tica (las cuales integran también la democracia), presentadas por organizaciones sociales y juveniles en el presente proceso electoral.

La actitud de los presidenciables de prometer construir puentes donde no hay rí­os forma parte de la demagogia con la que se están conduciendo los partidos para llegar a la presidencia.

El 9 de septiembre próximo inicia una importante misión de los ciudadanos, el voto responsable, el que ve más allá de nuestra propia nariz y dirige la vista a los sectores descaradamente olvidados por los últimos gobiernos.

Con acudir a votar no termina sino empieza la gran responsabilidad de los ciudadanos, los procesos de cambio necesarios en el paí­s, no sólo se manifiestan en el voto, sino en el seguimiento y la demanda de polí­ticas integrales y que no dejen por cuatro años más en el olvido a las mayorí­as. Como movimiento organizado, desde abajo.