Sobre cómo se informa, analiza y opina


El dí­a de hoy está arribando a su primer año de gestión el gobierno de la cúpula de la UNE y un beneficiado grupo de ricos y comerciantes. No es a ello que me voy a referir. Me voy a detener en el entorno informativo y de opinión, análisis y comentarios que se instrumenta, genera y proyecta a través de la prensa, la radio y la televisión. En esto, como en todo, hay sus honrosas excepciones.

Ricardo Rosales Román
rosalesroman.cgs@gmail.com

Desde tiempo atrás, se vienen repitiendo -y parecen estar en el pensamiento colectivo- eslóganes como los siguientes: «La información es poder» y «quien no está informado, está aislado».

Lo que no se dice es que si la información es poder, ese poder lo detenta y maneja quien informa o se vale de la desinformación. Esto, por un lado. Por el otro, la desinformación es la forma más perversa de manejar opinión. Las campañas negras, por su parte, son de lo más infames. A través de ellas se trata de satanizar al adversario y dañar y deslegitimar a quien no piensa como los que las elaboran y las reproducen y circulan.

En las actuales condiciones -al igual que en otros momentos- resulta más evidente que la cúpula oligárquica y su poder neoconservador, está logrando homogenizar la noticia, las opiniones, comentarios y análisis. Además, forma y recluta a sus «tanques pensantes» en más de una de las universidades privadas, dispone y utiliza a analistas «independientes» y centros de investigación no difí­ciles de identificar, y seduce y coopta a «intelectuales de izquierda» que detecta propensos y le conviene. Lo que une y es común a unos y otros (dentro de su aparente diversidad), es que dentro del sistema todo es posible y nada fuera de él.

Esta ofensiva ideológica y polí­tica, desinformativa y de opinión, comentarios y análisis, no es nada nuevo. Lo nuevo es que se ha exacerbado, ampliado, está enraizada y de una labor ocasional y de momento, ha pasado a ser una práctica de todos los dí­as, penetrante y peligrosa.

El que miente y engaña, manipula y tergiversa: se irrespeta e irrespeta a quien lo lee. Ante la crí­tica y el desacuerdo, los insultos y provocaciones, no caben los arrebatos ni la imprudencia. Responsabilizar a terceros de lo que no se puede hacer, supone incapacidad e inconsecuencia consigo mismo.

La mentira se dice que dura mientras la verdad no sale a luz. Vale la pena traer a cuenta unos dos o tres ejemplos.

En lo internacional, la matanza de palestinos en la Franja de Gaza se sesga a favor del gobierno sionista al que se le considera como ví­ctima y no como el victimario de una población civil que lo que exige es el reconocimiento de su propio Estado y el cese de la criminal y permanente agresión de que viene siendo objeto desde tiempo atrás.

En el caso de Cuba, hay quienes magnifican la situación de la isla antes de 1959 y abultan las carencias existentes actualmente sin considerar el criminal bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos desde hace ya cerca de cinco décadas, las catástrofes naturales que sólo el año pasado ocasionaron daños y afectaciones cuyo costo se calcula en unos 14,000 millones de dólares.

Esos crí­ticos interesados y oficiosos, no tienen en cuenta que para garantizar las conquistas económicas, sociales, polí­ticas, culturales, artí­sticas y deportivas en beneficio de la población así­ como en salud y educación, el gobierno cubano ha tenido que invertir cuantiosos recursos económicos y humanos. Bastarí­a con referir lo que tiene que invertir para la defensa de la Revolución ante las constantes amenazas y acciones desestabilizadoras y terroristas de los gobernantes de la Casa Blanca.

Lo que no se dice ni admite es que Cuba es hoy por hoy el primer paí­s de América Latina y el Caribe que erradicó el analfabetismo, ha llegado a tener el menor í­ndice de mortalidad infantil, mayor expectativa de vida, y un programa de educación que garantiza el acceso a todos los niveles y a una amplia gama de especializaciones como no la tienen ni los paí­ses altamente desarrollados. El pueblo cubano es, además, el pueblo más internacionalista y solidario de nuestro tiempo.

En los medios escritos de la mañana y en los noticieros de radio y televisión, es difí­cil encontrar una información apegada a la verdad de lo que está pasando en América Latina y el Caribe. Los análisis que se hacen así­ como lo que se comenta, están dirigidos a atacar a los gobiernos y paí­ses que en el extranjero se ha decidido que hay que atacar (Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador). Además, basta observar cómo se ha manejado el proceso electoral en El Salvador y el temor que le quieren infundir a la población guatemalteca ante un eventual triunfo del FMLN.

De ahí­ que para tener una visión de conjunto, objetiva y real de lo que está pasando en otros paí­ses y sobre la situación nacional, haya que acudir a medios alternativos de información y opinión del extranjero y leer entre lí­neas lo que se publica y comenta en la mayorí­a de medios de comunicación del paí­s.

Ahora, esto es posible y muy fácil.