«Soberaní­a limitada» y más


Hace algunos dí­as en una pequeña noticia en elPeriódico, se informaba de que Belice está presto a llevar a cabo la consulta popular, que con relación al diferendo con Guatemala, cumpla con el requisito de que su población se exprese. Al contrario de las actitudes que ellos toman con relación a ello, que ha llegado al colmo de que un diplomático permitiera la fuga de un beliceño, comprometido con un acto delictivo, escupiéndonos en la cara nuestra cobardí­a hasta para hacer cumplir la ley, ¡en nuestro propio territorio!

Carlos E. Wer

Aquí­ en Guatemala, los intereses extranjeros son los que al final de cuentas deciden por nosotros el camino a tomar. Hace años, en una actividad académica, llegué armado de un mapa que circulaba entre ONG´s, el cual mi esposa habí­a traí­do a casa. En dicho mapa, amparado por una institución geográfica internacional, se destacaba la separación de nuestro paí­s Belice. A dicha actividad, asistí­a el Ministro de Relaciones Exteriores, que creo era el licenciado Gabriel Orellana. En la primera oportunidad que se me presentó me acerqué a él y desenrollando el mapa le pregunté que si lo conocí­a. Demostró, no si real o aparente sorpresa y le pidió a su asistente que tomara nota.

Los años que han pasado han ido conformando la opinión pública y lo que es peor, la mentalidad de nuestros jóvenes, quienes desde los primeros años de la escuela repiten los lí­mites geográficos de nuestra tierra. Con una cobardí­a o una actitud rayana en la estupidez, aun nuestras propias autoridades nacionales, empezando desde la Presidencia y el Congreso de la República, han, violando la Constitución, permitido que, al aparecer mapas de nuestro paí­s, en los propios textos escolares, aparezca Belice como una nación, sin tomar en cuenta el que no se ha cumplido con el requisito de la previa Consulta Popular que dirima nuestro derecho a ese territorio.

Claro que toda la campaña, gratuita para Belice, en la que se ha ido creando la idea de la total separación entre nuestro derecho y la posición beliceña, apañada por las ratas bucaneras de Inglaterra y sus achichincles estadounidenses. Inteligentemente han ido preparando el terreno para que, al final de cuentas, nuestra consulta popular, sea un absoluto fracaso. Ya no habrá quién recuerde los fundamentos legales que sostienen nuestro alegato. Ella, simple y sencillamente ratificará el que Belice es un paí­s con el que el nuestro colinda. Y nosotros, que no hemos aprendido a amar y a defender esta tierra nuestra. Que creemos que pintarrajándonos la cara con los colores nacionales y llenar los estadios para ir a apoyar a una selección nacional de fútbol, que nos cuesta un ojo de la cara y que primero va a ir Nicaragua a un mundial que nosotros, ello nos llena de patriotismo, vemos cómo el desdén o la ignorancia acerca de los problemas que de verdad son importantes para el paí­s y su futuro, nos lleva a la situación que señalo. Perderemos «legalmente» el derecho que nos asiste.

A pesar de que me corro el riesgo que esta columna sea un chirmol, no quiero dejar pasar por alto un hecho de vital importancia en la polí­tica del hegemón. Como el ave fénix, la figura de Hillary Clinton vuelve a estar en primera fila. Ella quien fuera derrotada por las enormes cantidades de dinero que han derramado sobre la candidatura de Obama, vuelve al cuadrilátero, apoyada en la figura de ser la candidata con mayor número de votos populares. El sistema electoral estadounidense, permite, que aun cuando el candidato triunfador, al obtener el mayor número de colegios electorales, se presente a la Convención Demócrata con esas credenciales bajo el brazo, otro candidato apoyado por grandes electores, pueda presentarse ante ella su candidatura. Y ese es el caso de la señora Clinton. Los grandes poderes económicos que ven con temor que la experiencia acumulada de los Clinton pudieran, en caso de llegar al poder, torcer el rumbo de los impulsadores de las polí­ticas neoliberales que tienen al mundo al borde del colapso y aceptar la revisión del sistema financiero internacional, que retome rumbos perdidos, junto a Rusia y las potencias emergentes como China e India, como propone el economista estadounidense Lyndon LaRouche.

Conscientes del riesgo que ello representa, los poderes oligárquicos mundiales tratan a toda costa de crear situaciones como la que se diera entre Osetia del Sur y Georgia, que lleven al mundo a crisis que pudieran desembocar en una nueva conflagración que encenderí­a el planeta.

En uno y en otro caso, los guatemaltecos tenemos que aprender a ver en esos movimientos en el mundo, y que aparentemente no nos afectan, el trasfondo de la telaraña de la geopolí­tica, en la cual también contamos.