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Aunque el Ministerio de Gobernación lo acusó como el autor intelectual de decenas de ataques en contra de pilotos del transporte colectivo, la acusación de la fiscalía no hizo referencia a ello.
Ramírez Espinoza fue capturado ayer y ligado a proceso por siete delitos penales, tras un mes de ser el pandillero más buscado en el país; sin embargo, no estará en prisión por primera vez.
ANTECEDENTE
Smiley fue capturado el 25 de agosto de 2005, fecha en la que fue acusado y procesado por la muerte de una persona.
En febrero de 2006 el Tribunal Décimo de Sentencia le impuso a Ramírez Espinoza la pena de prisión de cinco años y seis meses por ese homicidio, sin embargo, el 3 de diciembre de 2008, el sentenciado salió de prisión por libertad condicional, para lo que debió llenar los requisitos de buena conducta y hacer constar que trabajó dentro de la prisión.
La pena total impuesta a Smiley habría concluido el 24 de febrero de 2011, según información del Juzgado Segundo de Ejecución, quien le otorgó la medida sustitutiva.
ANíLISIS
Sandino Asturias, analista del Centro de Estudios de Guatemala, opinó sobre ese caso que tanto Smiley, como «otros siete mil jóvenes reflejan la ausencia del cumplimento de la Ley del Sistema Penitenciario (SP) y de la propia Constitución sobre reeducar y rehabilitar a los privados de libertad», expresó.
Para Asturias, la debilidad en el tema de rehabilitación del SP es uno de los más importantes en materia de seguridad, ya que el ciclo no se complementa adecuadamente: «si no salen mejor que lo que entraron, el resultado será un sistema de seguridad colapsado», opinó.
El SP se ha convertido en la cloaca de la sociedad y desde los últimos 20 años no se ha comprendido que la función de esa instancia es atender, reeducar y rehabilitar y no estigmatizar a las personas que inciden en delitos.
REINCIDENCIA
Según datos del CEG, el nivel de reincidencia es mayor al 95 por ciento, aunque no existe una medición oficial de ese dato debido a la «inexistencia de la rehabilitación».
No muy lejos de Guatemala, en el caso de Nicaragua, el nivel de reincidencia del delito es del 13 por ciento, lo cual a criterio de Asturias muestra que el sistema de rehabilitación es más efectivo en ese país y hay menores índices delincuenciales y de inseguridad.
A principios del 2006 Ramírez Espinoza fue condenado por homicidio.
El argumento legal estuvo basado en el Código Penal: «Cuando riñendo varios y acometiéndose entre sí, confusa y tumultuariamente, hubiere resultado muerte de una o más personas y no constare su autor (…), se impondrá a éstos prisión de seis a doce años. No constando quién o quiénes causaron las lesiones, se impondrá a todos los partícipes prisión de dos a seis años».
La condena fue de seis años, con lo cual el líder pandillero aún tendría que estar purgando prisión, sin embargo, fue favorecido con una medida sustitutiva bajo el criterio de «buena conducta».