Tras el susto de ayer del sismo de 6.5 grados richter, hoy, personeros de la Coordinadora Nacional para la Prevención de Desastres (CONRED), indicaron que la situación para la prevención de tragedias es paupérrimas, por la falta de presupuesto de la institución.
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En conferencia de prensa, la CONRED aseguró que hará todo lo posible para enfrentar cualquier posible tragedia. Sin embargo, se mencionó que en su labor de prevenir los desastres, la situación podría ser otra, ya que la institución carece de fondos para esa finalidad.
La situación vino después del fuerte sismo de ayer, pues, aunque no ocurrió mayor cosa, vino a develar la situación de la CONRED. Asimismo, la proximidad de la tormenta Bárbara hace más de diez días, alertó a las autoridades.
Sin embargo, los personeros de la CONRED expresaron su temor ante un eventual desastre, que pudiera ser por distintas vías: erupción volcánica, crecida de ríos, tormenta tropical o sismo.
Ayer, un fuerte sismo de 6,5 grados en la escala de Richter sacudió en la tarde de ayer a Guatemala y El Salvador, provocando pánico y daños menores, pero sin víctimas según las primeras informaciones de los equipos de socorro de ambos países.
El presidente de Guatemala, í“scar Berger, declaró en horas de la tarde una «alerta naranja» por 24 horas, en prevención de nuevos sismos o réplicas. Cuerpos de socorro, de policía y ejército se mantenían en alerta.
Según el Instituto Sismológico y Vulcanológico de Guatemala el sismo fue de 5,4 grados en la escala de Richter, aunque el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) de El Salvador lo midió con intensidad de 6,5 grados.
Desde Washington el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por su sigla en inglés) indicó que el temblor tuvo una magnitud de 6,8 grados medido según la escala de Momento de Magnitud, y ubicó su epicentro en el Océano Pacífico, a unos 115 kilómetros de ciudad de Guatemala.
La fuerte sacudida, que duró un minuto, produjo escenas de pánico en los dos países, donde los pobladores de las zonas más afectadas, en especial en el centro y sur de Guatemala, abandonaron sus casas.
El temblor también se sintió con fuerza en El Salvador, en cuya capital empleados y estudiantes salieron de edificios y centros educativos.
Las telecomunicaciones telefónicas se vieron ligeramente perturbadas en El Salvador, tanto las fijas como las celulares. También se evacuaron escuelas.
En Guatemala tampoco se reportaron víctimas, y el presidente Oscar Berger convocó una rueda de prensa.
El temblor también se sintió en el sur de México, en especial en la ciudad de Tapachula, sobre la costa del Pacífico del estado de Chiapas, dijeron reportes oficiales procedentes de Tuxtla Gutiérrez, capital de ese estado.
El viernes ya se habían registrado sendos temblores -de 6,0 y 5,5 grados en la escala de Richter-, con epicentro en el Pacífico, dejándose sentir en El Salvador y Guatemala. No se reportaron víctimas.
«El llamado es a la calma, pero estamos declarando una alerta anaranjada para estar prevenidos y el aeroclub, la Fuerza Aérea y el Ejército están en disposición para atender cualquier eventualidad», afirmó el presidente í“scar Berger en rueda de prensa.
«No se alarmen fue un temblor fuerte, pero no hay daños personales ni a la infraestructura y tenemos que mantener la calma y estamos todos en alerta para atender la emergencia», agregó el mandatario.
El Salvador y Guatemala están enclavados en el denominado «cinturón de fuego del Pacífico», por lo que registran una constante actividad sísmica producto del movimiento de placas y de centenares de fallas locales que surcan ambos territorios producto de la cadena volcánica.
Los dos países tienen unos tristes registros de destrucción y muerte por culpa de los terremotos.
El 4 de febrero de 1976 un terremoto dejó en Guatemala más de 25.000 muertos e importantes daños en la capital y ciudades de la periferia.
En El Salvador, un terremoto ocurrido el 10 de octubre de 1986, de 7,5 grados, dejó 1.400 muertos y el centro histórico de la capital destruido.
El 13 de enero de 2001, frente a la costa salvadoreña, otro sismo de 7,6 grados, provocó 1.250 muertos y la destrucción de más de 200.000 viviendas en territorio salvadoreño.
Un mes después, el 13 de febrero, otro terremoto de 6,6 grados, dejó 350 muertos y la destrucción de un 80% de las viviendas de la zona de San Vicente, Cojutepeque y otras ciudades vecinas.
El fuerte sismo de ayer al mediodía provocó cierto susto a la población guatemalteca, pero, hasta el momento, no se han reportado daños mayores.
Sin embargo, en toda Guatemala se criticó el hecho de que la cadena de televisión CNN haya anunciado la noticia como si fuese un terremoto de gran magnitud, aunado con la muestra de las imágenes de archivo de casas destruidas de la costa sur del país.
«No es un terremoto, es un temblor muy fuerte y no hay reportes de daños personales o en la infraestructura», dijo Berger en conferencia, para que la población guatemalteca y la comunidad internacional no tomasen una idea equivocada.