Siria: ¿La tercera guerra mundial?


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El informe de la Comisión nombrada por la ONU en Siria: «En base a las pruebas actualmente disponibles, no ha sido posible llegar a una conclusión en cuanto a los productos químicos utilizados o los autores del ataque», dice el informe publicado este miércoles 11/09/13 en Ginebra, «continúan las investigaciones». Pero este es un pretexto esperado por los Estados Unidos para invadir Siria y meter inicialmente a Inglaterra y otros países más en el conflicto. EE. UU. abastece a los rebeldes.

Roberto Arias


Seguramente Estados Unidos está llegando a algún límite económico y tiene necesidad de crear otro conflicto bélico. Los Estados Unidos van, obviamente, tras los recursos naturales de la región, como ocurrió con Irak en su momento, Libia en 2011, el fiasco entre Kosovo y Servia a finales de la década de 1990 o con Guatemala en 1954 con el “comunismo”. En esos casos se proveyeron evidencias falsas. Las leyes constitucionales de los Estados Unidos, los estatutos de las Naciones Unidas y otras leyes internacionales fueron violadas entonces.

Inglaterra, los verdaderos dueños de los Estados Unidos dicen que no pueden permitir que otros países sufran como están sufriendo los sirios. Tienen que ayudarlos, dicen, aunque no les incumba, basado en la doctrina del ex primer ministro británico Tony Blair que dice “Responsabilidad de proteger”, es decir, alzando la bandera de la “Intervención humanitaria”. ¡El botín lo vale!

“Si allí no hubiera petróleo, sería como África. Nadie amenaza con intervenir África” dijo Wesley Clark, General retirado del ejército de los EE. UU.

La deuda económica de los EE. UU. ha rebasado todos los límites. Tienen que iniciar guerras para llenar sus necesidades de capital. El motivo principal de la invasión a Siria es que los EE. UU  están en quiebra y hay tendencia a la desaparición de los sistemas financieros globales.

La expresión de un ciudadano de los EE. UU.: “Lo que han dicho acerca de Siria, es peor que una invención fabricada. Es una mentira. No se trata de Assad, no se trata de Siria o de un simple cambio de régimen, se trata de alcanzar el resultado esperado el 11 de septiembre de 2001. Se trata de mantener un proceso ininterrumpido de los ataques, como parte de una operación encubierta global, para preservar la existencia inmortal del “Nuevo Imperio Romano.”

El Embajador de China ante las Naciones Unidas, Li Baodong, dijo: “Nos oponemos con firmeza a la práctica  de presionar a la fuerza por un cambio de régimen, lo cual viola el propósito y los principios de la Carta de la ONU, así como las normas básicas que rigen las relaciones internacionales”.

Sin embargo, por el otro lado, se ve la desesperación por iniciar el conflicto. La Embajatriz de los EE. UU. ante la ONU, Susan Rice, planteó en la reunión de la Comisión sobre Derechos Humanos que, tal y como ocurrió en Kosovo en los años 90, la única opción que se les está dejando a los países es realizar una acción militar pasando por encima del Consejo de Seguridad y de la ONU misma. El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que “Nosotros, junto con nuestros socios internacionales nos centramos en la preparación de la transferencia del poder político en Siria.”

Jack Lew, secretario del tesoro de los Estados Unidos, dijo: “El Congreso debe actuar lo más pronto posible para proteger la solvencia de los Estados Unidos, en efecto, tal situación podría socavar los mercados financieros y dar lugar a perturbaciones importantes en nuestra economía.”

Recientemente Obama se abocó al Consejo de Seguridad, retrayéndose… temporalmente.

El mundo peligra seriamente. El conflicto puede causar la tercera guerra –termonuclear– mundial. Otto Pérez respaldó a los EE. UU., probablemente sin mucho conocimiento del fondo de las implicaciones ni de lo que podría avecinarse. Ahora ya somos enemigos de China, Rusia, Siria y sus aliados. ¿Qué tal? 

¡Felicitaciones a Putin por su colmillo político!