Este tema nace motivado por una discusión con un nuevo amigo, les he de referir que a veces tenemos la fortuna de encontrarnos con relaciones humanas que parecieran ser de mucho tiempo atrás. Para mí este nuevo encuentro de amistad en mi vida ha significado mucho aprendizaje, una persona a quien admiro y respeto como ser humano y profesional. Digno de toda mi confianza y además el tipo de personas que quiero que me rodeen en mi vida. «Las personas que se encantan de la misma y le tienen mucho amor». Así que mi distinguido colega es quien me ha motivado a escribir sobre el tema.
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A lo largo de mi vida como persona, psiquiatra y psicoterapeuta he cometido errores, mis pacientes y amistades me han enseñado a verlos, a crecer de los mismos y a tratar de enmendarlos. La verdad y la honestidad son virtudes en cualquier persona, pero aún el ser sincero y honesto necesita de modales, de maneras de expresarse que permitan ser considerado y compasivo con nuestro interlocutor.
Algunos individuos conocen ya la verdad y no es necesario que se las digamos, lo que desean es ser escuchados en sus necesidades y en sus esperanzas. Otras personas, incluyendo a algunos médicos no entendemos esto. Y de un solo golpe expresamos una terrible apreciación, que solamente limita al individuo de toda posibilidad de ilusión, de confianza y profetiza de alguna manera, un devenir catastrófico para alguien. Lo que puede ser capaz de truncarle la vida.
Y peor aún nos sentimos ufanos y orgullosos de ser honestos y sinceros con los demás. Que a lo mejor lo único que solicitaban de nosotros era algo de esperanza. Y yo me pregunto ¿Esto no es más que una manifestación de crueldad?
Decir la verdad no es el problema, sino, éste consiste en cómo, con qué palabras, con qué gestos, de qué manera somos partícipes y acompañantes de la persona con la cual sostenemos esta difícil conversación.
A veces seguimos normas de conducta o patrones de crianza demasiado legalistas y no nos damos cuenta que ser sinceros es algo más que comunicar una posible verdad a alguien más. Sino que la sinceridad implica también actuar conforme a la verdad y a la realidad existente.
Para ser sincero también se requiere «tacto», esto no significa mentir o ser circunstancial cuando hablamos. Si no hacer uso de nuestra capacidad empática hacia los demás. Evaluar como yo misma/o como persona me sentiría al oír un comentario semejante. Y es menester tomar conciencia de la manera en que esta posible verdad pueda» ayudar» a nuestros semejantes. Y si no, estaremos hablando de más, de manera injustificada, a lo mejor solamente como producto de una necesidad personal de omnipotencia, de expresión de nuestras propias emociones o malestares internos, disgustos o porque tal o cual persona nos cae mal.
También es necesario, encontrar el momento y lugar oportunos para mantener este tipo de conversación. Lo que nos proporciona una mejor garantía de que la persona nos escuchará y descubrirá que nuestra única intención es la de ayudarle a mejorar.
Quisiera para concluir este artículo citar lo que piensan algunos famosos sobre este tema, de la sinceridad y dejar siempre en reflexión a los lectores sobre el mismo.
* Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa. André Maurois.
* Mejor que con palabras la sinceridad se muestra con acciones. William Shakespeare.
* En asuntos de vital importancia, el estilo, y no la sinceridad, es lo verdaderamente vital. Oscar Wilde.
* La sinceridad es el pasaporte de la mala educación. Ralph Waldo Emerson.
* Nuestra conducta es la única prueba de la sinceridad de nuestro corazón. Charles Thomson Rees Wilson.