Sin fondos no hay oxí­geno


La razón principal de la subida de la temperatura es un proceso de industrialización iniciado hace siglo y medio, la tala de bosques y algunos métodos de explotación agrí­cola.

Secretarí­a de la Convención sobre cambio climático ONU.

Edith González

Uno de los grandes problemas actuales de la humanidad es la destrucción de los bosques, por el avance de la frontera agrí­cola, la tala inmoderada y la superpoblación, lo que provoca crisis como el derrumbe de cerros, y el descontrol ambiental.

A fines de 1996, el decreto legislativo 101-96, fundamentado en el Artí­culo 136 de la Constitución Polí­tica de la República, que dice: «Se declara de urgencia nacional y de interés social, la reforestación del paí­s y la conservación de los bosques…». Se crea el Instituto Nacional de Bosques, INAB, delegándole en coordinación con el Ministerio de Finanzas Públicas, la responsabilidad de otorgar incentivos a los propietarios de tierras de vocación forestal, que se dediquen a la ejecución de proyectos forestales.

De ahí­ nace el Programa de Incentivos Forestales PINFOR, que en 1997 inicia sus acciones. Convirtiéndose en una herramienta de la polí­tica forestal nacional de largo plazo, con miras a impulsar el fomento de la producción forestal sostenible en el paí­s, mediante el estí­mulo a la inversión en las actividades de forestación, reforestación y manejo de bosques naturales

Para asegurar la sostenibilidad de la decisión de reforestar el paí­s, el Artí­culo del 71 del mismo cuerpo legal expresa: «El Estado otorgará incentivos por medio del Instituto Nacional de Bosques, INAB, en coordinación con el Ministerio de Finanzas Públicas, a los propietarios de tierras, incluyendo a las municipalidades, que se dediquen a proyectos de reforestación y mantenimiento en tierras de vocación forestal, desprovistas de bosque, así­ como el manejo de bosques naturales; y a las agrupaciones sociales con personerí­a jurí­dica, que en virtud a arreglo legal, ocupan terrenos de propiedad de los municipios?».

Y que más tarde se ve reforzada por los acuerdos de paz, especí­ficamente el Acuerdo sobre aspectos socioeconómicos y situación agraria, numeral 41, inciso «d» que establece «promover programas de manejo sostenible de los recursos naturales, generadores de empleo».

Entonces es increí­ble como un programa que tiene todo el respaldo legal, que ha demostrado ser exitoso y que en 11 años de funcionamiento ha incentivado la reforestación en 246 mil 874.23 hectáreas, beneficiando al área rural con 204 mil 402 empleos, se vea truncado por una mala decisión del Congreso de la República al reducir su asignación en el presupuesto.

Sin contar que ello no ayudara al cumplimiento de los objetivos del milenio: garantizar la sostenibilidad del medio ambiente