Ayer arrancó formalmente el proceso de elecciones primarias en el Partido Republicano de Estados Unidos con el peculiar modelo de Iowa donde se realizan asambleas partidistas en las que los asistentes opinan de viva voz y luego expresan sus preferencias. Pero antes de eso se ha vivido el más intenso proceso de debates presidenciales para contrastar la propuesta de cada uno de los republicanos que quieren desbancar a Barack Obama de la Casa Blanca y eso ha generado un verdadero juego de sillas musicales en cuanto a quién encabeza las preferencias del electorado.
El factor más novedoso y especial de estas primarias está en la conformación de una fuerza conocida como el Tea Party que se deriva de la visión radical que culpa de todo a Washington y que pretende reducir el Estado a su mínima expresión, evitar el pago de impuestos y eliminar la capacidad de las autoridades para regular la vida de los individuos, todo ello en el marco de expresiones xenófobas muy fuertes contra los inmigrantes de origen hispano que son vistos como personas de segunda o tercera clase por ese conglomerado que dice hablar en nombre de las amas de casa.
El resultado de Iowa sepultó, sin duda alguna, las aspiraciones de la líder del Tea Party, Michele Bachmann, y las del que fuera gobernador de Utah, Jon Hunstman, pero no deja bien parado, en absoluto al gobernador de Texas, John Perry, víctima de sus propios errores en los debates donde mostró su falta de talento y de preparación en términos generales. Algunos comentaristas han dicho que esos debates han puesto de manifiesto la tremenda ignorancia de los aspirantes republicanos y hasta se dijo que comparado con ellos, George Bush hijo hasta podría parecer un ilustrado académico.
Ayer Mitt Romney, el hombre del 25%, porque se mantiene en ese rango prácticamente en todos lados sin bajar, pero igualmente sin subir para nada, ganó con 30 mil 015 votos al exsenador de Pensilvania, Rick Santorum, quien obtuvo 30 mil 007 votos. Es decir la diferencia fue de 8 votos entre los dos candidatos y eso convierte el triunfo de Romney en pírrico dado el dinero que invirtió. Su mayor logro fue destrozar a Newt Gingrich, pero ello le puede salir muy caro, porque Gingrich es un formidable polemista en los debates y ya anunció que se encargará de desnudar a Romney.
En pocas palabras, el canibalismo parece ser la tónica en las primarias de los republicanos y aunque Mitt Romney sigue siendo el favorito para alcanzar la nominación, falta ver si el designado no llega tan herido y lastimado que sea incapaz de dar batalla a un Obama víctima de la crisis económica, pero con una enorme capacidad dialéctica.
Minutero:
La derecha republicana
tiene la mesa servida
pero no le da la gana
de jugar una buena partida