Este hombre está colgado con distintos ganchos que le atraviesan la piel, en un templo de Sri Lanka, un país insular ubicado al sureste de India en Asia. En este lugar la población es multiétnica y con varias religiones, aunque el budismo constituye principalmente cerca del 70 por ciento de la población. Esta práctica se ha vuelto común en varios países independientemente de las creencias religiosas, como una forma de retar al dolor.