Sin ceder a presiones


Observador. Syed Hamid Albar (D), canciller de Myanmar, recibió de nuevo a Ibrahim Gambari (I), enviado especial de la ONU, para verificar el conflicto birmano. (AFP / La Hora)

El régimen militar birmano advirtió hoy que no encuentra razones para «cambiar de dirección», a pesar de las numerosas acciones de la comunidad internacional lanzadas o anunciadas para lograr que cese la represión contra los opositores en Birmania.


Los medios estatales birmanos insistieron en que en el paí­s no hay presos polí­ticos.

«En realidad, no hay nadie en prisión por motivos polí­ticos. Están en la cárcel sólo aquellos contra quienes se puso en marcha una acción por violar las leyes existentes», afirmó el diario oficial Nueva Luz de Birmania, controlado por la junta.

Ese mismo periódico aseguró que (el régimen) «continuará. No hay razón para cambiar de dirección».

«Eliminaremos todos los obstáculos que se pongan ante nosotros», advirtió.

Además, acusó a «grupos antigubernamentales dentro y fuera del paí­s de producir y exagerar las informaciones» dadas por medios extranjeros «para crear el pánico entre la población».

El órgano del régimen realizó estos comentarios al dí­a siguiente de una declaración muy firme del emisario de la ONU en Birmania, Ibrahim Gambari, que calificó de «extremadamente preocupantes» los datos sobre la continuación de los arrestos, interrogatorios y actos de intimidación de los militares contra los participantes en las protestas de septiembre.

«Esas acciones deben cesar», dijo en Bangkok, la primera etapa de una gira por Asia que el martes lo llevó a Malasia y que en los próximos dí­as lo conducirá a Indonesia, India, China y Japón.

Tras una entrevista el martes en Kuala Lumpur con Gambari, el ministro malayo de Relaciones Exteriores, Syed Hamid Albar, indicó que la Asociación de Paí­ses del Sureste Asiático (ASEAN) podrí­a contribuir a consolidar el diálogo entre la ONU y Birmania.

Albar, sin embargo, rechazó la suspensión de ese paí­s de la ASEAN, que cuenta con diez Estados miembros.

El Nueva Luz de Birmania también se refirió a la declaración adoptada el 11 de octubre por el Consejo de Seguridad de la ONU deplorando la violencia de la represión usada a finales de septiembre contra los manifestantes pací­ficos y pidiendo la liberación de los arrestados.

Esa declaración «no es una fuente de inquietud para nosotros», afirmó el diario de los militares, que a través de sucesivas juntas gobiernan Birmania desde hace 45 años.

En su opinión, la situación en Birmania «no constituye una amenaza para la paz y la seguridad regional e internacional», por lo que «no hay razón alguna» para que el Consejo de Seguridad «ponga en marcha una acción».

Esta toma de posición de la junta fue hecha pública mientras Japón decidió anular sus proyectos en Birmania (por valor de 3,4 millones de euros) en protesta por la muerte en las protestas de septiembre de un periodista audiovisual nipón que cubrí­a una manifestación en Rangún.

Se trata de la primera acción tomada por Japón, uno de los principales proveedores de ayuda a Birmania. Tokio se habí­a negado hasta ahora a sumarse a las medidas de castigo decididas o contempladas por Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

El lunes, el presidente estadounidense, George W. Bush, abogó por una «presión internacional enorme» sobre Birmania para lograr que la junta acepte la transición a la democracia.

Por su parte, la UE aprobó el principio de nuevas sanciones contra Birmania, incluyendo un embargo sobre la madera y los metales birmanos, que podrí­a ser modificado según los resultados de la misión de Gambari, que cuenta con volver a Birmania a mediados de noviembre.