Luego del asesinato de un piloto y un ayudante de bus, que cubre la ruta de Santa Elena Barillas, a la capital, los conductores pararon el servicio de transporte como rechazo a la violencia de la que son objeto.
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Cientos de personas tuvieron que trasladarse con dificultad a sus centros de estudio y trabajo, ya que unas 35 unidades de esa ruta no circularon; los usuarios buscaron medios alternos como picops y microbuses, que muchas veces exceden el costo de lo que usualmente pagan.
Ayer, compañeros de los trabajadores, indicaron que ellos pagan semanalmente Q150 de extorsión para evitar atentados, sin embargo, ayer fueron asesinados sin misericordia estas personas.
Pese a que las autoridades de la Policía Nacional Civil (PNC) se muestran optimistas con la disposición de que una sola persona viaje en motocicleta, pues identificaron que la mayoría de asesinatos contra pilotos se perpetraban desde estos vehículos; los crímenes contra este sector de la población continúan, aunque ya no en motocicleta sino en automóviles o mototaxis.
Las autoridades de seguridad señalan que el crimen organizado, el narcotráfico y las pandillas son los sectores involucrados con este flagelo, pero prometen combatirlo por medio de estrategias «de inteligencia».