La carencia de intérpretes de idiomas mayas en el sistema de salud y la negligencia en el sistema de justicia representan un riesgo para las personas que sólo hablan su idioma materno.
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Un indígena quekchí de 70 años, luego de haber permanecido varios meses en una cárcel de Petén, ha estado enclaustrado en el Hospital Nacional de Salud Mental, por más de un año. Su traslado al nosocomio se hizo para determinar su estado de salud, no obstante, su desconocimiento del idioma español ha retrasado el debido proceso.
Personal médico del citado hospital, ubicado en la zona 18 de la capital, solicitó a la Defensoría de los Pueblos Indígenas la intermediación en el caso, puesto que el centro carece de personas que hablen un idioma maya.
Santiago Choc Putul fue referido al lugar por el Juzgado de Primera Instancia Penal de Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del municipio de Poptún. El acusado está siendo auxiliado por la Defensa Pública Penal.
El anciano fue acusado de agredir con arma blanca a un hombre que habría querido hurtar en su milpa, por lo cual fue detenido, en diciembre de 2007, por las fuerzas de seguridad -quienes lo vapulearon- de la aldea La Balsa, San Luis Petén, donde moraba.
La doctora Gloria Valdez, especialista en Psiquiatría Forense, del citado hospital, determinó que no existen cuadros psicosomáticos en el paciente y que su retenimiento en el centro se debió a una «barrera idiomática».
Marta Stalling, directora de la Defensa Pública Penal, indicó que el traslado del hombre se hizo a petición del Instituto de Ciencias Médicas Forenses (Inacif) de Poptún, por considerar que el señor Choc tenía «problemas mentales».
Pese a que existe una evaluación favorable sobre el estado de salud mental del paciente, Stalling indicó que enviarán un intérprete al lugar, y esperarán el dictamen médico, para que éste sea trasladado a las autoridades correspondientes y se tome una decisión respecto al caso.