En nuestro país mientras la politiquería florece, la pobreza persiste y a pesar de algunos intentos por combatirla más de carácter político, partidista y electorero, la situación tiende a asentarse porque no dan soluciones a fondo, sino se quedan apenas en la periferia. Además, no solo la inseguridad ciudadana golpea a todos, sino que la falta de alimentos y del agua causa mucho más víctimas, pero la ceguera o la falta de preparación de nuestros gobiernos no han permitido salvaguardar la paz y la estabilidad económica y social en nuestra tierra. Las instituciones creadas para el efecto, han fracasado en su misión de asegurar que nuestra población tenga acceso de manera regular al agua, no digamos a la comida con elementos básicos nutricionales, por lo que las crisis han ido dejando un cimiento frágil o tan endeble que a la primera causa natural, fuera sequía o exceso de lluvia deja a la vista la irresponsabilidad de quienes han estado frente a las mismas.
Ante tales circunstancias, hoy mismo debieran estarse planteando soluciones a largo plazo con programas que forzosamente debieran irse implementando como mínimo en 15 años. Los pies no los tenemos sobre la tierra. La falta de agua y alimentos no se van a satisfacer llevando bolsas con alimentos básicos para un par de días o de semanas. Hay que promover el desarrollo sustentable a base de construir la infraestructura necesaria para que nuestra gente aporte su trabajo y esfuerzos. Tampoco podemos seguir poniendo unas cuantas monedas sobre las extendidas palmas de la mano del campesino, del obrero, del artesano o del ama de casa, porque ni dándoles el monto total del ya de por sí elevadísimo presupuesto de ingresos del Estado podríamos satisfacer sus necesidades.
Es la hora de vivir sobre realidades y no sobre sueños político- electorales. Urge crear una extensa infraestructura agrícola, brindar adiestramiento y capacitación, facilitar equipo y maquinaria, crear fuentes de financiamiento para tecnificar la mano de obra especializada para producir alimentos. Urge mejorar o implementar sistemas de riego, canalización y entubamiento de agua para una eficaz distribución de la misma. No podemos seguir viviendo dentro del eterno corto plazo sino pensar en grande, no solo apreciando el árbol que tenemos enfrente sino el extenso y frondoso bosque que hay al fondo. Todo esto no se puede dejar para mañana o ¿Vamos a seguir esperando a que San Juan baje el dedo, para que en este año y en los venideros vayamos a seguir tan solo dándole aspirinas al paciente con una enfermedad terminal? Yo creo que esto último ha sido el inveterado error de nuestros gobiernos, lo que ha provocado que estemos en las actuales tristes circunstancias, situación que bien podríamos comparar con las consecuencias de los terremotos, pues mientras otros países demuestran estar debidamente preparados, nosotros no pasamos de hacer shows y hablar hasta por los codos.