Un llamado de alerta contra la creciente práctica en Europa del tráfico y la trata de seres humanos harán este sábado en París diversas organizaciones que participan en la segunda jornada europea de lucha contra ese flagelo y simularán una «venta de esclavos».
Cada año en el mundo entre 800 mil a 2,4 millones de personas son víctimas de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, de trabajo forzado o para el tráfico de órganos, lo que genera una cifra de negocios anual de 27 mil millones de euros, según estimaciones de la Organización internacional del trabajo (OIT).
En Europa, este fenómeno afectaría a entre 100 mil y 200 mil personas, que en la mayoría de los casos son explotadas sexualmente, según estimaciones internacionales.
La jornada del sábado tiene por objetivo sensibilizar a la opinión pública en Francia y en los otros paises europeos sobre la gravedad de la trata de seres humanos, sobre todo de niños y de adultos jóvenes», explicó Genevieve Colas, responsable para Europa de la ONG Socorro Católico-Cáritas.
Para mostrar en toda su crudeza lo que significa el comercio de seres humanos, la Fundacion Scelles, una de las entidades que lucha contra este flagelo, organizará con participación de actores, una simulada «venta de esclavos», en el centro de París.
Según la responsable del Socorro Católico, «la trata está en pleno desarrollo en el seno de Europa» y esto «se explica aquí como en otras partes por el atractivo económico» y responde «como casi siempre a una necesidad de supervivencia».
Desde hace algunos años, el flujo del tráfico de seres humanos se ha desplazado de Asia hacia Europa del Este y del sureste que se convirtió hoy en día en una zona mayor de origen y de tránsito de este tráfico.
Los países de destino para estas víctimas son los de Europa occidental.
Otra ruta de la trata hacia Europa occidental viene de ífrica y del Magreb.
«En el terreno de la explotación sexual, en los últimos cinco años, ífrica ha pasado a ser zona de origen de la trata en plena expansión», destacó Socorro Católico.
En numerosas ocasiones la trata es organizada mediante «agencias de empleos» que ofrecen puestos de trabajo, como modelo o personal hotelero, o a través de supuestos «novios» que resultan ser proxenetas.
Pero también se recurre a métodos mucho más violentos como el secuestro de muchachas menores, tal como se ha denunciado ocurre en Europa central y oriental.
«El problema es tanto más agudo cuanto que se trata casi siempre de niños extranjeros, a menudo aislados lo que se relaciona con la cuestión más general de la protección que se debe a los niños y a los jóvenes mayores emigrantes», agregó Genevieve Colas.
Según un informe de un gabinete especializado de París sobre la prostitución de los menores, el número de niños víctimas de explotación sexual está en aumento en Francia y afectaría a entre 6 mil y 10 mil niños, en su mayoría extranjeros provenientes de Rumania, Africa y Magreb.
«Luchar contra la trata para fines de explotación sexual es luchar contra los tres elementos del sistema de la prostitución, los traficantes, los proxenetas y también los clientes, pues el cliente es un actor del cual nadie habla», señaló Jean-Sebastien Mallet, delegado general de la Fondation Scelles, otra asociación que lucha contra toda forma de explotación sexual.