Simpatizantes de Hillary Clinton la alientan a permanecer en carrera


Hillary Clinton, senadora de Nueva York, tiene un pie afuera de la lucha por la candidatura demócrata; sin embargo, sus simpatizantes piden que no desista en el camino hacia la Casa Blanca.

Mientras que encuestas y adversarios incrementan sus presiones sobre Hillary Clinton para que abandone la carrera hacia la Casa Blanca, que sigue complicada tras las primarias de esta semana, sus simpatizantes le aconsejan que resista y parecen más combativos que nunca.


Luego de ser derrotada por 14 puntos el martes en Carolina del Norte y de lograr una ajustada victoria de dos puntos en Indiana, sólo le restan seis consultas en la interna demócrata de aquí­ al 3 de junio.

Y con el destino de la nominación probablemente en manos de los llamados «superdelegados» del partido, sumado a la imposibilidad de que Clinton y su rival Barack Obama logren una ventaja definitoria en lo que queda de las primarias, muchos sugirieron que la senadora deberí­a retirarse.

Pero para los fanáticos irreductibles, algunos de los cuales prefieren ver al republicano John McCain en la Casa Blanca antes que Obama, tirar la toalla no es una alternativa.

«Creo que tiene que pelear hasta el final», dijo Joanne Jackson, una vendedora de unos 50 años mientras esperaba el tren en la estación Grand Central, rechazando la idea de que las primarias prolongadas sean perjudiciales para el partido.

«Me gustarí­a que todo esto fortalezca a los demócratas. Tenemos que encontrar la manera de que nos una para poner fin a lo que está pasando en la Casa Blanca», dijo.

Los mensajes en internet siguen alentando a la senadora de Nueva York a pesar de su decepcionante desempeño en Indiana y Carolina del Norte.

«Gracias Hillary por no rendirte. No escuches a aquellos que te lo están pidiendo. No te vamos a abandonar», escribe un simpatizante en el sitio web de Clinton. «Â¡Hillary no es una desertora!», agrega otro.

«Los adversarios son terriblemente duros con nuestra chica, una y otra vez es siempre la misma historia. No hay suficiente respaldo, no alcanza el dinero. Ya escuchamos eso antes», comenta otro.

La prensa de Nueva York, y especialmente el New York Post, que el miércoles tituló «Â¡Salud!» sugieren que Clinton no está para nada cerca de abandonar la contienda, a pesar de que el diario diga que deberí­a hacerlo.

«Es probable que Clinton luche hasta el final, es tenaz y decidida», indica el tabloide en un editorial. «Pero una cosa es segura: Obama ya tiene la nominación amarrada».

En un comentario enviado al sitio del diario Washington Post, los votantes muestran menos entusiasmo ante la idea de que Clinton siga en carrera.

«Voté por ella, pero está terminada. Es hora de pasar a otra cosa», escribió un ex simpatizante. «Es hora de que Hillary haga las maletas y se sume a la mayorí­a del partido», comentó un lector favorable a Obama.

«Hillary, por el bien de nuestro partido y de nuestro paí­s, por favor muestra un poco de clase y respalda al senador Obama», escribió otro fanático. «Es hora de que Hillary se incline y abandone. Se terminó», dijo otro.

Algunos critican su llamado a los estados de Florida y Michigan –descalificados del procedimiento de las primarias por los dirigentes del Partido Demócrata– de que sean finalmente incluidos en el proceso.

«Su intento con Florida y Michigan sólo servirá para perjudicar al partido y dividirlo», dijo uno. «Aquí­ no se trata de lo que sea mejor para el partido o para Estados Unidos, sino de su propio ego», agregaron.

Claudia Hartner, una jubilada de Missouri que visita Nueva York, pertenece a una extraña categorí­a: «Soy una republicana que respalda a Obama», explicó.

«Creo que al final va a ganar Obama de todas formas, y entonces por qué no darle ahora una victoria clara sin librar la batalla hasta el final, con todas las luchas internas». «Ella no puede ganar, los cálculos matemáticos lo demuestran».

Pero los fanáticos pidieron a Clinton que ignore el clamor general.

«Â¡No hay marcha atrás, no te entregues! Aquí­ estamos por Hillary, detrás tuyo, digan lo que digan!», escribe uno de ellos. «Es un ejemplo para todas las mujeres. Deberí­a ser nuestro próximo presidente. ¡No dejes que te hagan a un lado, Hillary!».

Sigue escalando


El precandidato demócrata a la Casa Blanca Barack Obama prometió hoy a los estadounidenses una ruptura con las formas tradicionales de hacer polí­tica para asegurarse la cohesión detrás de su candidatura y el apoyo de más superdelegados.

Desde el convincente triunfo de Obama en Carolina del Norte el martes sobre su rival Hillary Clinton y su cabeza a cabeza en Indiana, otros 12 superdelegados, que pueden votar según su criterio en la convención que designará al candidato, se inclinaron por el senador por Illinois, incluyendo a siete que lo hicieron en las últimas 24 horas.

Se prevé que el goteo de apoyos se convierta en una avalancha, cuando apenas quedan seis estados en los que deben realizarse primarias demócratas.

El ex precandidato del partido John Edwards, que abandonó la carrera a fines de enero, estuvo cerca ayer de apoyar a Obama, pero se limitó a decir que virtualmente la competencia se habí­a cerrado antes de las últimas primarias del 3 de junio.

«Asumamos que Obama es el nominado, porque va a la cabeza en esa dirección», declaró a la cadena NBC.

Agregó que pensaba que Obama, quien tiene el histórico propósito de convertirse en el primer presidente negro del paí­s, también está en mejores condiciones de derrotar al candidato republicano, John McCain.

A pesar de que la ex primera dama realizó una buena campaña, «el problema son los números», afirmó Edwards, en referencia a los 2.025 delegados que se necesitan para asegurarse la candidatura del partido.

Clinton, quien también tiene la histórica pretensión de convertirse en la primera mujer presidenta de Estados Unidos, va detrás de Obama en número de delegados a la convención del partido en agosto.

A pesar de que Hillary Clinton sigue a la cabeza en número de superdelegados, cuyos votos pueden resultar decisivos en la convención, Obama le pisa los talones.

El sitio independiente RealClearPolitics.com dijo el jueves que Obama estaba primero en número de delegados: 1.854, contra 1.696 de Clinton, quien dispone del apoyo de 272 superdelegados.

Esto supone que aún hay 250 superdelegados no comprometidos, al menos públicamente.

Siete superdelegados anunciaron su apoyo a Obama, incluyendo a uno que abandonó a Clinton, el representante por Nueva Jersey Donald Payne.

«Tras cuidadosas consideraciones, llegué a la conclusión de que Barack Obama puede emprender mejor el cambio que desesperadamente quiere y necesita nuestro paí­s», declaró Payne al Newark Star-Ledger.

Otros dos miembros del Congreso, los representantes Peter DeFazio, de Oregon, y Mazie Hirono, de Hawaii, le dieron su apoyo a Obama.

El senador negro también obtuvo el respaldo de los superdelegados Ed Espinoza, miembro del Comité Nacional Demócrata, Wilber Lee Jeffcoat, vicepresidente del partido en Carolina del Sur, y Laurie Weahkee, lí­der de la Alianza de Votantes Nativos Norteamericanos.

Por otro lado, Obama recibió el apoyo de la Federación de Empleados Estatales, que tiene a unos 600 mil afiliados, y de su presidente, John Gage, un superdelegado.

Clinton juró que no se rendirí­a y se metió de lleno en la campaña para la primaria del 13 de mayo en Virginia Occidental, en la que es favorita, según los sondeos. El jueves y ayer estuvo en Oregon, cuya primaria tendrá lugar simultáneamente con la de Kentucky el 20 de mayo.

«La gente me pregunta todo el tiempo: «Â¿seguirás adelante?». Sí­, por supuesto, que voy a seguir», dijo a sus seguidores a última hora del jueves en Oregon.

«Estamos volando en contra del viento, pero ustedes saben que esa es la historia de mi vida. Volar en contra del viento», indicó.

En un mal presagio para ella, Rasmussen Reports, la mayor firma de sondeos del paí­s, dijo que «la carrera terminó… Barck Obama será el candidato demócrata».