Siguen muriendo


El 13 de marzo se conmemora el Dí­a de la NO Violencia Contra la Niñez, expresión que ni siquiera deberí­a existir porque si de por sí­ la violencia es inadmisible, referida a la niñez es imperdonable. Pero como la lógica no existe en sociedades como la guatemalteca, niños y niñas mueren por una bala perdida mientras duermen o juegan en el patio de su casa.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@yahoo.es

Las y los adolescentes ven reducidos sus espacios porque el «mal» acecha y en cualquier momento pueden morir por vivir en un vecindario sin seguridad, por no entregar su celular o por pertenecer a una pandilla, único espacio familiar que muchos conocen.

Esta semana, mientras se conmemoraba el Dí­a Internacional de la Mujer, en los medios de comunicación escrita La Nana contabilizó desde enero al 8 de marzo, 130 muertes violentas de infantes y adolescentes, una cifra dura, preocupante, aterradora. Un dato que por lo visto las autoridades no han tomado en cuenta y que a muchas personas adultas les sirve para sermonear y sentenciar: «eso les pasa a los que andan en malos pasos».

Lo cierto del caso, es que la niñez guatemalteca está muriendo por balas, cuchillazos, escopetazos, golpes, hambre, ignorancia y abandono. Por desidia por parte del Estado, con todo y sus programas sociales. Por indiferencia de una sociedad que parece tener tapaojos, como los caballos, que sólo ven para adelante y para si, algo hasta cierto punto comprensible, pero no justificable, mucho menos cuando se trata de niños y niñas.

El año pasado, fallecieron más de 500 niños, niñas y adolescentes, los años anteriores la cifra ha sido similar, siguen muriendo en la capital, en el área rural y en las fronteras.

Muchos que aún viven padecen de abusos, explotación, miseria, desnutrición, soledad y además utilización, sí­, porque ilustran las páginas de periódicos y revistas y espacios en Internet, en donde se habla de un paí­s en ví­as de desarrollo.

Conmemorar este dí­a es detenerse un momento y reflexionar, es exigirle al Gobierno que cumpla con lo prometido en la campaña electoral, dándole prioridad a la niñez, que además constituye una gran parte de la población; es llamar la atención de padres, madres y maestros sobre cómo educar a la niñez, es recordar que somos un paí­s signatario de la Convención sobre los Derechos de los Niños y que ellos deben ser protegidos siempre.

Por eso, a través de este espacio quiero invitar a niños, niñas y adolescentes para que el sábado 13, desde las 9:00 horas se den cita con su familia en el Parque Central, frente al Palacio Nacional de la Cultura, para plasmar en una manta gigante sus sueños, sus necesidades y a la Guatemala que quieren: sin violencia, sin abusos, sin miedo.