El video que muestra a Fidel Castro más recuperado no paralizó los preparativos para su eventual muerte en la capital del exilio cubano, Miami, donde decenas de organizaciones comenzaron esta semana a hacer públicos sus planes para ese día, desde ofrendas florales a manifestaciones.
Aunque los medios oficiales cubanos hayan afirmado este viernes que el video, transmitido esta semana por la televisión cubana, le «aguó» la fiesta a los anticastristas, los hechos indican que el evento ha sido, si acaso, retrasado, y la fiesta no la para nadie.
Una semana después de reportarse que cuando muera Castro un comité haría «festejos» en el gigantesco estadio Orange Bowl de Miami -con capacidad para más de 70 mil personas- decenas de grupos han desvelado sus planes para la ocasión, desmarcándose de cualquier aspecto festivo.
La ciudad de Miami (Florida, sureste) ha dejado claro que no habrá celebraciones entonces, y un comité de ciudadanos que planea el acontecimiento lo confirmó, mientras trabaja en una especie de concierto multitudinario con acto religioso, tres o cuatro días después de que se tenga noticia del fallecimiento de Castro.
El problema es que los organizadores se han dado cuenta de que si quieren sacar a la gente de las calles, adonde seguramente saldrán a celebrar la desaparición del «Caballo» con peligro de accidentes y caos en el tránsito, hay que entretenerlos de alguna manera.
El último grupo que puso sus cartas sobre la mesa fue el Movimiento Democracia, una organización activa en el recibimiento y ayuda a los balseros que abandonan Cuba, que este viernes convocó a la comunidad a llenar la Calle Ocho -el centro histórico de la comunidad cubana de Miami- «para hacer una manifestación por los derechos civiles» al conocerse la muerte, dijo su líder, Ramón Saúl Sánchez.
«Hay que darle un contenido de trabajo» a las manifestaciones, dijo Sánchez, apuntando que cuando se anunció hace seis meses que Fidel estaba enfermo y cedía el mando a su hermano Raúl, hubo un vacío de liderazgo y ninguna coherencia en los festejos registrados entonces.
«Nada hay que celebrar a la muerte de Fidel Castro, porque todavía existen los presos políticos, la familia sigue separada, los balseros siguen lanzándose al mar», dijo Sánchez, quien hace seis meses anunció la salida de una flotilla de protesta hacia Cuba con ayuda humanitaria, que nunca salió de Miami.
Las autoridades estadounidenses tienen prohibido a cualquier nave salir de Estados Unidos para manifestaciones en Cuba, y Sánchez expresó optimismo en poder hacer algo, ordenado, cuando Castro muera.
El jueves una treintena de organizaciones del exilio -varias integradas por presos políticos, o las radicales Alpha 66 y Vigilia Mambisa- convocaron a una concentración cuando «oficialmente se confirme» que Castro ha muerto, en torno a una serie de monumentos en la Calle Ocho.
Allí, ante monumentos como el erigido a los «mártires de la Brigada 2506» que invadieron Bahía de Cochinos, se le colocarán «flores a todas las víctimas. Queremos que se recuerde a las víctimas» del régimen de Castro, dijo Lida Carro, de la Coalición de Mujeres Cubano Americanas.
Sánchez admitió que nadie sabe lo que ocurrirá con Fidel, de 80 años de edad, en el futuro. «Aquí cualquiera puede durar mucho o poco. Pero en el caso de Castro hay que estar preparados», asegura Sánchez, porque de que se viene el caos, se viene.