Siguen los operativos fallidos


La fiesta por la conmemoración del 189 aniversario de la independencia patria, estuvo empañada por el lamentable suceso armado ocurrido el 15 de septiembre en un concurrido centro comercial de la ciudad capital. Una balacera que duró alrededor de treinta minutos, entre policí­as y un grupo armado de civiles, se desató cuando agentes especiales de la PNC pretendieron capturar en el parqueo del referido comercial al presunto narcotraficante Mauro Salomón Ramí­rez Barrios, quien por la reacción violenta de sus escoltas evadió el operativo, logró escapar del lugar y ponerse a buen resguardo. El saldo es un fallecido, cinco capturados, ocho heridos con proyectil de arma de fuego y muchas personas presas del nerviosismo, pánico y descontrol psicológico provocados por el terror padecido al conocer el rostro de la muerte, haber estado en medio de una balacera a plena luz del dí­a y completa indefensión. El agente de la Policí­a Nacional Civil PNC Carlos Arturo López Colindres, en acto heroico, murió en el cumplimiento de su deber. La otra ví­ctima es el pastor evangélico Obed Bendshalom López Flandez, a quien la policí­a señala de posible nexo con narcotraficantes.

Factor Méndez Doninelli

La versión oficial que intenta explicar el hecho deja más dudas que respuestas. Y como ha sucedido otras veces con anterioridad, lo dicho por distintas autoridades sobre el mismo hecho, es contradictorio, denota escasez de coordinación institucional y lo más grave, desconocimiento operativo para saber cómo actuar en determinadas situaciones, sobre todo, las no previstas como parece que ocurrió en el enfrentamiento armado que comento. Según el presidente Colom, en el incidente participaron tres frentes distintos, dos bandas criminales rivales y los agentes de la PNC, en esa versión convergen Jaime Otzí­n Director de la PNC, y la agencia estadounidense de control de drogas DEA (por sus siglas en inglés).

Salta a la vista la improvisación, la falta de estrategia, la escasez de equipo, la ausencia de iniciativa profesional, la coordinación adecuada de los mandos y la absoluta candidez de quienes al frente de un operativo de ese calibre, dejan descubiertas las salidas, desconocen fí­sicamente al sujeto buscado e ignoran el aparato de seguridad que rodea al supuesto mafioso. El ministro de Gobernación, Carlos Menocal, ha reconocido que no se siguió un plan preestablecido, que se actúo sobre la marcha, improvisando y exhibiendo la pobre actuación de la PNC en este tipo de operativos. Lo peor es que no pudieron escoger otro lugar para realizar la captura, uno menos concurrido y quizá en otras condiciones, como está probado, la improvisada acción policí­aca puso en grave riesgo la vida e integridad de cientos de personas inocentes que ese dí­a y a esa temprana hora, visitaban el centro comercial. Debido a que el delicado operativo mencionado fue otro fracaso, que no hubo acompañamiento del Ministerio Público, que uno de los heridos es un policí­a, vestido de civil, chaleco blindado, gorro pasamontañas, que no formaba parte de las fuerzas especiales y otras rarezas más, surgen de nuevo dudas no aclaradas. ¿Se trata de un tumbe de drogas entre bandas rivales? ¿Están involucrados elementos de la PNC? ¿Es tan frágil el aparato de inteligencia del Estado? Estas y otras interrogantes esperan respuesta, mientras tanto, la población sigue aguantando inseguridad e impunidad. Es urgente y necesaria la reforma policial, así­ como más apoyo institucional a la PNC.