Norma Cruz, de Fundación Sobrevivientes, señala que a lo largo de todo el proceso de investigación en el caso de la desaparición de Cristina Siekavizza, han quedado muchas dudas en el aire, que permiten señalar que desde el inicio del caso ha existido tráfico de influencias.
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De acuerdo con Cruz, de la entidad querellante en el proceso, el que no se hicieran en el momento las actuaciones pertinentes, en aras de esclarecer el caso, le lleva a concluir que a casi un año de la desaparición de Cristina, se ha evidenciado que las influencias de los sindicados han contribuido a que no se sepa nada de su paradero, ni el de sus hijos ni de Roberto Barreda.
Uno de los hechos que más inquietud despierta en Cruz, según indica, es que no se tenga conocimiento de los medios que utilizó Barreda para salir del país: “No se cuenta ni siquiera con un informe que nos deje claro cómo salió y cómo se llevó a los niños”, señala Cruz.
Además refiere que por no haberse investigado la actuación de las primeras personas que conocieron el caso, no es posible presentar una acción legal por la posible comisión del delito de tráfico de influencias.
“Todo eso está allí, pero no se ha investigado”, indica, y agrega que “hasta el momento no tenemos información de los resultados, ni de la fiscalía ni de Migración, para establecer con qué identidad salió Barreda con los niños, ni tenemos información de si hubo o no participación de la SAAS (Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad de la Presidencia)”, dijo.
De acuerdo con la Fiscalía, la SAAS está sujeta a investigaciones por la supuesta participación de personal y vehículos de la institución, en acciones que facilitaron la fuga de Barreda; no obstante, hasta el momento se tiene desconocimiento de los resultados de dichas indagaciones, enfatiza Cruz.
Cruz también manifestó que considera que si las acciones de las autoridades involucradas en el caso no son tráfico de influencias, entonces se pueden calificar como ineficiencia o indiferencia.
PARECE LÍCITO
El doctor Juan Luis Siekavizza, padre de Cristina, indica que no considera que exista el delito al cual se refiere Cruz; sin embargo, señala que dichas acciones, aunque parezcan lícitas, son las que causan que el proceso, tanto en investigación como en el caso en contra de Beatriz Ofelia de León, madre de Barreda, no logre avanzar.
“Es difícil saber si existe algún delito de tráfico de influencias, pues todo lo que hacen pareciera ser lícito, no obstante el desarrollo del caso se ha ido entrampando”, señaló Siekavizza.
En cuanto a la actuación de la Fiscalía, el doctor señala que la creación de una división especial para investigar el paradero de su hija y sus nietos, ha permitido que las pesquisas se centren en el objetivo, ya que de acuerdo con él, la anterior Fiscalía contra el Crimen Organizado, a cargo de Rony López, tenía muchos casos, los cuales no permitían que se realizaran las diligencias suficientes.
Cristina cumplió, el pasado 7 de mayo, diez meses desde la última vez que fue vista.
Los dos hijos de Cristina, María Mercedes, de 4 años, y Roberto, de 8, fueron vistos por última vez el 3 de agosto de 2011, quienes desaparecieron junto con su padre Roberto Barreda.