Sigue la llamarada de tusas


Así­ somos los chapines, mientras dura la algarabí­a del aniversario de nuestra independencia, ponemos banderitas por todas partes, gritamos eufóricos ¡viva Guatemala! Y hasta nos brotan lágrimas al escuchar las solemnes notas de nuestro Himno Nacional. Nos comportamos igual a los polí­ticos que al ver caerse en pedazos los puentes, carreteras y tanta obra pública, se apresuraron a garantizar que se investigarí­a a fondo hasta averiguar si hubo o no mano de mono al hacer tantas construcciones que su solidez y firmeza sólo fueron apariencias. Pocos dí­as después ¡si te vi no me acuerdo! De igual manera, al segundo de aprobar el Congreso la ampliación presupuestaria por Q 1,300 millones, cosa que aseguraba el Gobierno le urgí­an para reconstruir lo dañado, displicentemente se aseguraba que eso no alcanzarí­a ni para pagar las deudas, otros clamaban con urgencia una más de tantas multimillonarias emisiones de bonos y a la Casa Presidencial corriendo llegaban los «desinteresados» y solí­citos visitantes para ofrecer ser garantes de que los fondos ahora sí­ serí­an invertidos para lograr los fines de su creación.

Francisco Cáceres Barrios

¿Y la legalidad dónde la dejaron tirada?, ¿tan pronto se les olvidó que los fideicomisos fueron creados para evadir la aplicación de la puntual y precisa Ley de Compras y Contrataciones?, ¿es que no sabe hasta el Papa que ese sistema no permite una correcta fiscalización o auditorí­a que amerita el uso de toditos los fondos públicos? Al paso que van nuestros polí­ticos y sus comparsas el Estado no sólo seguirá siendo fallido, sino también frustrado y quebrado, porque con tan deleznables métodos, ni se va a poder recuperar la confianza y credibilidad, mucho menos se le dará la necesaria certeza a los contribuyentes porque sus aportes puedan ser útiles para lograr el bien común, sino simplemente seguirán yendo a parar a los bolsillos de tantos polí­ticos, contratistas y proveedores inescrupulosos.

A propósito de llamaradas de tusas y para que no se les olvide a los amables lectores, recuerdo que antes de los aguaceros de agosto y septiembre el tema preponderante era la agobiante delincuencia, ¿será que ya se les olvidó?, ¿alguien creerá que las correntadas de agua, lodo y piedras se llevaron consigo a los mareros, violadores, asaltantes y asesinos? No hay tales, los responsables de la seguridad ciudadana siguen de igual manera gastando a manos llenas sin control y en completa impunidad, sin que la bendita seguridad ciudadana sea recuperada. A propósito, ¿leyeron la carta que publicó la periodista Brit Tangen en Prensa Libre (página 17 del 9 de septiembre 2010) quien visitaba desde 1997 el paí­s, pero que por los niveles de delincuencia decidió no volver más, deseándonos que algún dí­a la situación cambie para bien? Más evidencias del actual descalabro en que se encuentra el paí­s salen sobrando mientras sigamos en la eterna llamarada de tusas.