Unos 20.000 médicos emprendieron el lunes una huelga por tiempo indefinido para exigir solución a sus reclamos, mientras otros gremios sindicales preparan una serie de protestas y movilizaciones contra la política económica del gobierno peruano.
La paralización se inició pese a que el ministerio de Salud la declaró ilegal, luego de que negociaciones entre la Federación Médica y el jefe de gabinete Jorge del Castillo fracasaran el fin de semana.
La medida de fuerza afecta la atención a pacientes de los hospitales del Estado y las consultas externas, aunque se mantienen grupos que brindan atención en los servicios de emergencia y a los enfermos en las unidades de cuidados intensivos, dijeron los huelguistas.
Grupos de médicos se concentraron en las puertas de los hospitales portando carteles en los que piden al gobierno que cumpla un acta firmada en enero pasado, al tiempo que lanzaban arengas contra el ministro de Salud, Hernán Garrido Lecca, cuya renuncia exigen.
Julio Vargas, presidente de la Federación Médica, dijo que la huelga se realiza ante el incumplimiento del gobierno de un acta firmada en enero pasado que establece el pago de asignaciones por trabajo asistencial a los galenos del interior del país, así como mejorar el presupuesto del sector.
También la nivelación a los cesantes y jubilados, el nombramiento de los contratados y la homologación de sus sueldos con los médicos de Seguro Social, que tienen un mejor nivel de ingresos.
El presidente Alan García dijo que «la inmensa mayoría de médicos tiene una gran voluntad de servicio y compromiso con su pacientes. Por eso confío, que la nobleza de esa profesión, hará que se mantenga la atención a quienes sufren enfermedad», en una declaración difundida este lunes en la noche por la Secretaría de la Presidencia de la República.
Indicó que «es importante no caer en adjetivos ni rechazos. Si el gobierno tiene una posición es por el límite de fondo que el Estado maneja, pero en ningún caso podría tener enemistad o rechazo a los médicos, por los que guarda respeto».
En la víspera, el mandatario señaló que el gobierno no caerá en la tentación de responder de manera facilista, tras indicar que realizar un aumento de sueldos a los médicos implicaría el dejar de construir hospitales o pagar más impuestos.
La huelga médica se realiza en un contexto de descontento popular por alza de precios de alimentos básicos y una inflación que en lo que va del año llega a 4,70% y a 6,27% en los últimos 12 meses.
Ello ha provocado el desplome de la popularidad del presidente Alan García con una aprobación a su gestión que se ubica en 19% -que en junio era de 31%- y una desaprobación de 75%, según una encuesta a nivel nacional difundida este lunes en Lima.
Entre tanto, la mayor central sindical del país, la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP, izquierda), ratificó que los gremios sindicales preparan una jornada nacional de protesta, con marchas y movilizaciones para el 7 de octubre en todo el país.
Esa jornada es respaldada por el Partido Nacionalista, del líder opositor Ollanta Humala, y también por los presidentes de las regiones del sur, donde se ubican las zonas más pobres de Perú.
La CGTP y Ollanta Humala acusan al presidente García de gobernar «sólo para los ricos» con una política neoliberal y subrayan que el crecimiento de la economía va a los bolsillos de los grandes empresarios, sin beneficiar en nada a los sectores populares.
Perú tuvo en 2007 un crecimiento de 8,9% y la Cepal proyecta un crecimiento para este año de 8,3%.
Mario Huamán, presidente de la CGTP, rechazó días atrás un pedido de tregua formulado por el gobierno y señaló que se mantendrá un cronograma de protestas y movilizaciones que se prolongarán hasta noviembre, cuando se realice en Lima la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).