Siete policías murieron ayer en dos ataques consecutivos de un comando armado a dos comisarías en la turística ciudad mexicana de Acapulco, informó el subprocurador de Justicia del estado de Guerrero (suroeste), Jesús Alemán.
Los dos ataques, perpetrados por un comando armado de ocho personas que se hicieron pasar por militares, tuvieron lugar en un lapso de media hora en dos cuarteles de la policía situados en los barrios populares de Ciudad Renacimiento y Zapata, en Acapulco.
La Procuraduría General mexicana (PGR) anunció que se hará cargo de las investigaciones de ambos ataques, mismos que fueron atribuidos a una reacción de organizaciones delictivas ante el despliegue de fuerzas federales en la lucha contra el crimen organizado.
«Se estima que estos corresponden a un ajuste de cuentas del crimen organizado ante las acciones emprendidas por el gobierno a través de los operativos conjuntos en las distintas regiones del país», indicó la PGR en un comunicado.
En el primero de los ataques murieron tres personas, dos agentes y una secretaria policial, mientras que en el segundo las víctimas mortales ascendieron a cuatro: un comandante, dos agentes y una secretaria.
Seis de los atacantes iban vestidos de militares, con boinas rojas, y otros dos de civil.
Según Alemán, el comando llegó a ambos lugares en una camioneta y se identificó como miembro del Ejército que venía a comprobar las armas de los agentes, como hicieron efectivos militares hace un mes en la ciudad de Tijuana, en la frontera oeste con Estados Unidos.
Cuando los agentes de policía entregaron su armamento fueron tiroteados por los falsos militares, mientras los dos atacantes vestidos de civil filmaban la acción con videocámaras.
«Se presentaron como gente del Ejército que iban a hacer la revisión de las armas; los compañeros nuestros, confiados, les entregaron de propia mano las armas (…) y después les empezaron a disparar», detalló Alemán.
En los dos escenarios fueron encontrados casquillos de las balas utilizadas por los fusiles de asalto AR15.
Las autoridades reaccionaron al ataque instalando retenes de soldados y policías en todas las salidas de la ciudad.
El gobierno federal desplegó hace un mes en Acapulco a 7.600 efectivos del Ejército, la marina y la policía federal en un operativo conjunto, luego de dos años de violencia como consecuencia de una lucha entre cárteles del narcotráfico.
El lunes, otro destacamento policial del estado, en el municipio de Tecpan, fue atacado con una granada que provocó daños materiales.
En el estado de Sinaloa (noroeste), donde también tiene lugar un operativo conjunto del ejército y la policía mexicanos contra la violencia del crimen organizado, otro comandante policial fue asesinado a tiros este martes cuando viajaba en su vehículo en Culiacán, la capital estatal.
Alrededor de 20.000 militares y otros miles de policías fueron desplegados por el gobierno de Felipe Calderón en varios estados del país para intentar controlar al narcotráfico.