Si quieren respeto, deben darse a respetar


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Este aprendiz de escribiente ha notado que está subiendo el color de las críticas hacia nuestros políticos y es que repulsa que se diga haber economizado 31 millones de quetzales, cuando se habían presupuestado 87 para la compra de armas y que la compra por excepción se concretó después de haber librado 23 requisitos que hicieron más “transparentes” y “baratas” las adquisiciones, olvidando que para decir lo anterior deben demostrarlo con pruebas contundentes, como que las compras todavía no han terminado. Pero si tantos beneficios lograron pasándose por encima de lo que persigue la Ley de Compras y Contrataciones ¿qué están esperando para derogarla y así hacer todas las adquisiciones estatales de la misma manera?

Francisco Cáceres Barrios
Fracaceres@lahora.com.gt


No me cabe ninguna duda que en Guatemala hablar es muy fácil, pero mentir también, como cuando nuestros políticos aseguran estar cumpliendo con sus compromisos adquiridos y de haberlos logrado en tiempo récord después de ocurrido el terremoto que sacudió varios sitios del occidente del país, pues a la hora de caminar por sus calles puede verse que un año después todavía hay pendientes de reconstrucción miles de casas, como que sigue siendo todo un drama recorrer las distintas vías de comunicación por todo el Departamento de San Marcos y otros sitios afectados en el resto del país, comprobándose el triste estado físico de varias escuelas y otras construcciones de importancia que prestan  servicios públicos.

    Asegurar que el gobierno de la República ha recuperado Q62 millones de impuestos en pocos días, porque ha sido exitosa la estrategia empleada en las aduanas para combatir el contrabando, no solo resulta una exagerada falsedad sino es ignorar que haber percibido ese monto no fue por  tomar tales  pretendidas medidas gubernamentales, sino a que tradicionalmente por esta época del año se incrementan los movimientos de importación de mercadería. Lo anterior se viene a sumar al hartazgo que la ciudadanía mantiene desde el año 2012 cuando por venir tirando al cesto de la basura el compromiso adquirido por los políticos de acabar con los fideicomisos, porque no son otra cosa que manejar fondos públicos sin comprobación, corroboración ni auditoría.

    Pero donde los intestinos se nos retuercen a los ciudadanos es cuando  nuestros políticos se ensañan en faltarnos el respeto gastándose Q822 mil en remodelar oficinas para los haraganes e irresponsables diputados o que lleven erogados en el 2013 más de Q35 mil en bebidas y boquitas; más de Q38 mil en arreglos florales, más de Q77 mil en uniformes y zapatos deportivos; más de Q25 mil en cubiertos y vasos desechables o más de Q79 mil en placas, platos y monedas conmemorativas y ¿qué decir de pagar en viáticos, boletos aéreos para el exterior casi Q780 mil?. ¡No hay derecho! Tanto abuso de poder y cinismo está motivando a gestar un movimiento que puede llevarnos hasta acabar con nuestra democracia. ¡Después no se quejen!