En vista que nuestro pueblo es aguantador hasta el sacrificio, a nuestros políticos les viene flojo pensar la forma de cómo compensar a quienes pudieran favorecerlos con su voto en el siguiente proceso electoral. De ahí que hayamos estancado nuestra democracia. Nuestros políticos son de la clase que se dedica solo a prometer, ofrecer y criticar al que está en el zapotal y seguir con las mentiras de siempre.
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En otras palabras solo practican la conjugación de los verbos engatusar, falsear, engañar y emplear cuanta artimaña similar exista. No tienen la capacidad, tampoco el interés para desarrollar planes o programas políticos públicos por ejemplo: ¿Cómo prestar un servicio urbano de transporte colectivo eficiente, cómodo y seguro?
Poco o nada les importa a nuestros políticos la matanza de pasajeros, pilotos y ayudantes; que en sus chatarras se cometan cualquier cantidad de hechos delictivos, entre otros, asesinatos, violaciones, asaltos y secuestros, cuando quienes tuvieran en mente alcanzar el solio presidencial o la alcaldía de su municipio, a estas horas debieran estar pensando en cómo hacer más eficiente el Transmetro y extenderlo a toda la capital o crear coordinadamente un sistema de transporte colectivo que viniera a sustituir al enjambre mafioso que se ha mantenido haciendo dinero a través del Transurbano o de los mentados “tomates” prestando el más inhumano e inseguro medio de transporte, indigno hasta para el peor de los animales irracionales.
Si nuestros políticos fueran distintos hace rato hubieran hecho números para crear una empresa de transporte mixta (Estado con iniciativa privada) o de corte municipal, tal y como se hace en otros países, tomando en consideración que el subsidio que se entrega a los ahora llamados “empresarios”, permite que los únicos aprovechados sean explotadores de la población, cuando debiera ser útil para devolver con creces los impuestos y contribuciones que paga el pueblo en provecho colectivo y el progreso y desarrollo del país.
Por lo visto, con Pérez Molina todo va a seguir igual. El eterno estira y afloja en donde los tagarotes de siempre van a seguir percibiendo cada vez más cientos de millones de quetzales a costa de seguir en las mismas, para que el pueblo no tenga más que seguirse aguantando, porque si alguno llegara a reaccionar, entonces habría que reprimirlo al estilo que emplea la policía municipal de Guatemala. ¡No hombre! Ya ha pasado tiempo suficiente para que Su Muni deje de lado esa pobre actitud de solo asegurar que no está dispuesta a autorizar en ningún aumento al pasaje o que el Ejecutivo siga utilizando el término de “mesas técnicas” para luego anunciar que gracias a la bondad del gobernante y de los mal llamados “empresarios” seguirá la entrega de los subsidios por varios millones de quetzales más. ¿Hasta cuándo vamos a comportarnos como habitantes de una metrópoli en vez del atrasado, sucio y abandonado pueblón?