Si no es una cosa es otra


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Antes por la índole y naturaleza de mis actividades viajaba mucho, lo que me permitía relacionarme frecuentemente con todo tipo de gente y que en gran mayoría, con cierto tono y dejo despectivo, comentaban más de alguna noticia que por lo general dejaba mal parado a nuestro país. Ahora, doy gracias a Dios porque ya no realizo esos viajes, no porque me disgustara hacerlo sino porque así dejé de estar recibiendo palabras de conmiseración porque cada día seguimos siendo objeto de señalamientos de no tener compostura.

FRANCISCO CÁCERES BARRIOS
fracaceres@lahora.com.gt


Primeros en hambruna, destacados por los índices de delincuencia, excelentes para violar derechos humanos o por elegir cada chulada de gobierno que nos ha impedido subir al menos medio peldaño de la cada vez más empinada escalera del progreso y desarrollo, fuera por la ausencia de cultura, educación, salud y bienestar de nuestra población.

Es que si no es una cosa es otra. No hay día que dejemos de enterarnos por los no comprados medios de comunicación social que a la Ley de Compras la siguen viendo nuestros funcionarios públicos como papel de baño o que infinidad de gente señalada de actos corruptivos logran evadir merecidas sentencias por falta de pruebas, aduciendo el calificado como “flamante” Ministerio Público, que no las pudo o no quiso aportarlas debidamente. La semana pasada  nos enteramos que el Departamento de Estado norteamericano había señalado a nuestro gobierno de corrupción, de continuar la impunidad y de la violencia social imperante y no es para menos, pues cuando se anuncian elevados montos de inversión en los necesarios trabajos que requiere nuestro Aeropuerto Internacional, la cacareada oficina creada por el actual gobierno con el rimbombante nombre de “Comisión Presidencial para la Transparencia” con siglas Copret, declara tranquilamente que no puede hacer más que “sugerir” transparencia a quienes por ley están obligados a optimizar los recursos públicos. ¿No sería mejor entonces clausurar ese parapeto por inoperante e ineficaz?

El cinismo en Guatemala se hace cada vez más insoportable. Ahora, la Usac, la misma entidad que antes se distinguía por su liderazgo para señalar con abierta y puntual franqueza a tanto corrupto funcionario público, ahora se contenta con argumentar que si no utilizó el sistema de cotizaciones o licitaciones por Q171 millones en compras es porque esa práctica es “normal” por contar con muchas tesorerías, por la gran cantidad de dependencias con que cuenta o porque los requerimientos de cada una de ellas son diferentes y, si lo anterior no fuera suficiente para demostrar su pésima organización, se dan hasta el lujo de impedir el ingreso de los auditores de la Contraloría General de Cuentas. ¿Qué tal? ¿Si a ese colmo ha llegado la máxima productora de profesionales universitarios del país, con qué clase de formación y cultura estarán capacitando a tantos que de esa casa de estudios salen a desempeñar cargos públicos? ¡La de nunca acabar!