Si hay carroña, habrá buitres


Los buitres necesitan carroña para sobrevivir. La carroña de los polí­ticos es el presupuesto nacional, se ha puesto a pensar. Se trata de más de Q50,000,000,000.00 de razones al año que pudren hasta a los más buenos niños de Primera Comunión. Atrás de esta atractiva cifra encontramos ladrones, corruptos, tramposos, asesinos, traficantes de influencias, buscadores de rentas y muchas otras lastres que mantenemos con los recursos que producimos honradamente cuando salimos a trabajar todos los dí­as.

John Carrolls

Hay algunos, y son muy pocos, honestos trabajadores del sector público que nadan contra la corriente haciendo muy pequeñas diferencias. Con esto quiero decir que mi repudio es más contra el sistema que contra las personas que lo integran. Se trata de reglas y castigos por quebrantarlas, no se trata de principios, ni de personalidades, ni de honestidad, se trata de cómo hacemos efectivas las consecuencias de no actuar con principios, personalidad y honestidad.

Algunos de los buitres utilizan su cuota ganada (ganar la cuota es otro rollo) para satisfacer directamente sus propios intereses, otros para chantajear a la población con limosnas, algunos para ganar el cielo, otros por la pura sed de poder y algunos que se creen superiores al pueblo para indicarle según su juicio bajo qué parámetros se tiene que comportar el ciudadano en cuestiones de comercio, religión, educación, expresión del pensamiento y otros.

El pueblo de Guatemala ha entregado casi por completo las más esenciales libertades del ser humano para que sean manejadas a sabor y antojo por todos estos buitres. Estos buitres nos dictan precios, nos imponen sistemas educativos, sistemas de salud, lí­mites de expresión y culto, nos endeudan, nos dicen qué armas y cuántas podemos usar, y se dan el tupé de meterse en cosas privadas tan estúpidas como limitar el número de pasajeros de nuestros vehí­culos.

En tanto no reflexionemos del Estado restringido en que vivimos en donde las libertades individuales más esenciales se violentan constantemente con muchí­sima facilidad, y no aprendamos, y aprendan, a que los servidores públicos son empleados del pueblo y que la ley fue creada para limitar el actuar de éstos en el ejercicio del poder y no para limitar el ejercicio de vida de los ciudadanos, no esperemos cosas distintas a las que vivimos. Piénselo, los buitres crean leyes para controlarnos, para manejarnos, para garantizarse la carroña, para extender el tiempo en que tendrán acceso a la carroña y nosotros en el transcurso de los años hemos entregado casi todo lo que nos pertenece. Lo peor del caso es que lo han hecho con nuestra anuencia, les hemos conferido el poder para que lo hagan. Es culpa nuestra, por no informarnos, por no interesarnos, por no actuar, por no opinar.

Por si fuera poco la carroña la pone el pueblo. Nosotros financiamos los abusos y controles que esta gente nos impone. ¿Qué pasa guatemaltecos? ¿Acaso hemos olvidado que el que paga la marimba pide las canciones?

Está clarí­simo que cuando se quedan sin carroña o se les dificulta el acceso a la misma, la carroña somos nosotros mismos, si no, que lo digan los miles de guatemaltecos que han muerto por violencia en el último año. Exijamos que la seguridad tenga la prioridad que se merece en el presupuesto nacional.