Si era asunto de pública subasta?


Después de haber participado en las primarias de la Gana con tan poca fortuna, el doctor Francisco Arredondo terminó enrolado en el Partido de Avanzada Nacional, del cual no era miembro y que era una entidad que carecí­a no sólo de candidato presidencial sino también de recursos suficientes para realizar una campaña decorosa. Siendo que el principal atributo del doctor Arredondo ha sido su disposición a invertir su propio capital para promoverse como figura pública, desde hace ya muchos años, es de suponer que el acuerdo fue literalmente tasado, es decir, que se estipuló un monto a cambio del cual el partido de la flecha pasaba a ser la plataforma del radiólogo.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

En esas condiciones, alguien le propuso al doctor Francisco Arredondo que podrí­a llevar de compañero de fórmula a í“scar Rodolfo Castañeda, quien representa en nuestro paí­s los intereses del tí­o más famoso del medio, el de los primos Gutiérrez y Bosch, y podrí­a ofrecer una fuerte inyección financiera a la ya muy costosa campaña del doctor Arredondo. Ni lento ni perezoso, el médico y cirujano buscó al publicista y le pidió que fuera su compañero de fórmula, sin imaginarse las consecuencias de ese «arreglo».

Pero en el fondo de las cosas, sin caer en esas babosadas de hablar de los procedimientos democráticos internos de los partidos y que son una de las mayores farsas que hay, lo cierto del caso es que el doctor Arredondo habí­a comprado su postulación en pública subasta y que de la misma manera la perdió porque, billete sobre billete, como que pudo más su recién nombrado candidato vicepresidencial y sin mucho trámite ni menos miramientos, no digamos escrúpulo alguno, le metió la zancadilla a quien cree que es polí­tico pero sigue dando muestras de una enorme ingenuidad.

Yo he platicado un par de veces con el doctor Arredondo y creo que es un muy buen hombre, pero he escrito que es extremadamente ingenuo. Sé que a sus allegados, incluyendo a su hijo, esa expresión mí­a les ha parecido como una especie de insulto, cuando la verdad no es sino la intención de entender su participación polí­tica. Y es que cuando se involucró en la campaña de la Gana como precandidato en las primarias, dije que sin tener agarres internos ni pasado polí­tico que le vinculara a la organización o a sus dirigentes, lo suyo era un verdadero salto al vací­o que le iba a costar mucho dinero sin ningún resultado positivo. Los hechos me terminaron dando la razón cuando el mismo Presidente menospreció su participación dentro del oficialismo.

Cada quien es libre de gastar su dinero como mejor le parezca y por ello nada dije ya cuando el doctor salió con el PAN, aunque desde el principio entendí­ que el único sentido de esa participación era utilizarlo a él como proveedor de recursos para que los candidatos a diputados y a algunas alcaldí­as pudieran hacer propaganda. Las encuestas demostraron que su aventura no tení­a mayor sentido, por más fosforazos que anduviera pegando en todos lados.

Quien haya creí­do que la postulación de Arredondo fue resultado de un pacto o negociación con fundamento polí­tico se equivocó. Por supuesto que el primer equivocado es el mismo doctor, quien no entendió que era una simple y llana subasta pública y que él serí­a candidato a menos que alguna chequera más dadivosa apareciera. Y obviamente hay poderosos intereses que pujaron (o por lo menos ofrecieron más que él) y que aprovecharán estos tres meses para que la flecha del PAN se dirija cual dardo en esa ya añeja controversia familiar que enfrenta a un tí­o con sus sobrinos.