El Sevilla FC ganó su segunda Copa de la UEFA de fútbol consecutiva al imponerse 3 a 1 en penales al Espanyol de Barcelona, tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario y 2-2 en el alargue de un vibrante partido jugado en el estadio de Hampden Park en Glasgow, Escocia.
«En los penaltis es siempre complicado. Podíamos haber liquidado el partido antes, pero lo importante es que la Copa vuelve a Sevilla (…) Para mí fue un torneo completo, marqué un gol (en Ucrania) y paré penaltis», señaló satisfecho el arquero campeón, Andrés Palop.
El equipo de Barcelona comenzó con mucho más ritmo y ambición. Pero los sucesivos ataques, que finalizaron con imprecisiones o en poder de la zaga, no llegaron a inquietar al arco andaluz.