La gente de todos los países del mundo celebró ayer, 10 de diciembre, el Día Internacional de los Derechos Humanos. La fecha fue adoptada por las Naciones Unidas, para honrar el día que se proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948, por tanto, la humanidad celebra ahora 61 años de vigencia de esta Declaración.
Los Derechos Humanos existen desde el surgimiento de la especie humana y están reconocidos en todo el planeta como derechos y libertades individuales y sociales que tenemos todos los seres humanos y que los Estados, gobiernos y agentes del Estado están obligados a honrar, respetar y observar. Los Derechos Humanos nacieron para proteger a las personas de los abusos del poder público, son inherentes a la naturaleza de los seres humanos. Los Derechos Humanos son irrenunciables, universales e indivisibles y de tres clases: civiles y políticos, económicos, sociales y culturales y de los pueblos o de solidaridad. Tienen que ver con nuestra génesis como seres humanos. Sirven para contener los abusos de autoridad, los excesos de quienes están en el ejercicio del poder público. En otras palabras, son para preservar la dignidad e integridad de las personas frente a los abusos del Estado, por eso, están revestidos de humanidad.
Pese al marco normativo de protección y a los compromisos de los Estados, en muchos siguen existiendo condiciones adversas al respeto de los Derechos Humanos. En el país las políticas neoliberales y las de la oligarquía nacional, violan derechos y libertades fundamentales. En ese sentido, mujeres, hombres, niñas, niños y adolescentes continúan siendo sujetos sociales vulnerables.
A la precaria situación de los Derechos Humanos, ahora nuevos y devastadores peligros, como el cambio climático amenazan a la humanidad. El calentamiento global es la mejor evidencia, por eso, del 7 al 18 de diciembre 2009, se lleva a cabo en Bella Center, Copenhague, Dinamarca, la cumbre sobre el cambio climático convocada por las Naciones Unidas, con la participación de los países miembros de la Convención Marco sobre el cambio climático.
Según los expertos, el aumento en la temperatura global puede provocar una crecida del nivel del mar, debido al derretimiento de los glaciares y el permafrost. Si eso ocurre, cambiará la cantidad y el patrón de precipitación de agua. Los efectos del calentamiento global son más evidentes en el írtico. Otros posibles efectos incluyen, aumentos en la intensidad de eventos climáticos extremos (huracanes, inundaciones, sequías), extinción de especies y cambios en el rendimiento agrícola (posible hambruna global).
Aunque el debate político y público continúa, hay que definir las acciones que deben tomarse como respuesta. Las opciones disponibles son pocas, reducir las emisiones de CO2, adaptarnos a los daños causados por el calentamiento y aplicar la geoingeniería para revertir el calentamiento global. Si bien el Protocolo de Kyoto está destinado a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el pronóstico es pesimista.
P.S. A propósito de augurios, ayer en Sophos se presentó al público «La Llave», novela escrita por la querida colega «Chiqui» Ramírez, a quien felicito por esta nueva producción literaria.