Servir, ante todo


Europa ha proclamado 2008 como el Año del Diálogo Internacional. En Guatemala, es indispensable plantear el diálogo como virtud, en especial entre los primeros aprestos para las elecciones generales. Lo importante no es quiénes triunfarán, sino cómo gobernarán y para qué. Quienesquiera sean las personas que el 14 de enero del año entrante juren servir al paí­s, deberán ejercitar la tolerancia, saber escuchar, tener la disposición de compartir la mayéutica, que desde Sócrates, es el arte de alumbrar en otros, con preguntas, verdades que uno lleva consigo sin saberlo.

Marco Vinicio Mejí­a

En esta nuestra democracia tan imperfecta que bien puede calificarse del escándalo, nadie puede rehuir el diálogo como ética. Como dirí­a Norberto Bobbio, el restablecimiento del coloquio es el mejor medio para que los seres humanos se libren a sí­ mismos, y no sólo a los demás, de la cárcel de los mitos.

A casi un cuarto de siglo del inicio de la «transición hacia la democracia», no puede eludirse la pregunta sobre qué hemos hecho en todo ese tiempo, cuánto lo aprovechamos, cuál es la magnitud de las oportunidades dilapidadas y de bienes heredados. Urge discutir sobre las polí­ticas básicas de Estado. Urge acordar las normas de acción que devuelvan al paí­s la condición mí­nima de previsible, sin la cual se deteriora en el orden interno la posibilidad de crecimiento sostenido en paz, en libertad, con seguridades fí­sicas y jurí­dicas suficientes. Esa condición no se ha logrado porque los acuerdos de paz no rebasaron el plano de las buenas intenciones, sin ser asumidos como enseñanzas de las que era necesario aprender.

Necesitamos diálogo, pero no para que los gobernantes renuncien a sus ideas, sino para que aprendan, para que asimilen experiencias, cotejen otros estilos, otras sensibilidades, otros temperamentos. En La ciudad de Dios, San Agustí­n dice: «El diálogo es el camino para encontrar la verdad». Mucho más cerca, Pablo VI lo definió con palabras que se ajustan a la Guatemala de hoy: «El clima del diálogo es la amistad; más aún, es el servicio».

Hagamos en estas páginas el propósito de expresar que después de las elecciones de este año, Guatemala estará preparada para abrir cauce a un diálogo generoso, en contraste del fanatismo y de la intolerancia. Es una manifestación del racionalismo y de la fe, con plena confianza en el destino superior del ser humano.