Seria crisis internacional por el caso Assange


Oscar-Clemente-Marroquin

Sin duda pocas personalidades tan polémicas en la historia como Julian Assange, el fundador de los Wikileaks que causaron enorme conmoción al filtrar documentos secretos sumamente embarazosos para personas y Estados. Perseguido por la justicia por el robo de documentos secretos, nunca lo pudieron cazar por ese delito, pero desde Suecia llegó a Inglaterra una solicitud de extradición por el delito de acoso sexual y los ingleses le dieron luz verde al pedido sueco.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Ni lerdo ni perezoso, Assange buscó refugio en la Embajada de Ecuador en la Gran Bretaña y ese país, tras analizar el caso, dispuso otorgarle el asilo por considerar que su situación es resultado de una persecución política y que su vida corre riesgo por los secretos tan escandalosos que difundió. Londres, en una actitud típicamente imperial, mandó al chorizo al gobierno soberano de Ecuador y ya anunció que no respetará ese asilo y amenaza con entrar a la representación diplomática a sacar del pelo al polémico personaje.
 
 Por principio, el derecho de asilo establece que es calificado por el país que lo otorga y no por el país contra el que se solicita. En este caso, Ecuador hizo un estudio jurídico (que puede haber tenido altos matices políticos) del caso y decidió en ejercicio de sus facultades soberanas otorgar el asilo a Assange. Inglaterra se resiste y dice que no respetará esa decisión, lo que al margen del caso particular del señor Assange, plantea un serio problema para la institución del asilo.
 
 En efecto, si un Estado soberano concede asilo a un particular y el Estado en donde está situada la embajada dispone entrar a la fuerza a sacar al asilado, se rompe por completo la institución de ese derecho universal consagrado tanto por la Carta de las Naciones Unidas como por la Convención de Ginebra relativa al tema de los refugiados.
 
 El delito por el que se persigue a Assange no tiene nada que ver con sus polémicas actuaciones públicas que provocaron ira, además de vergüenza, en países como Estados Unidos cuya base secreta de informaciones diplomáticas fue penetrada por los hackers de WikiLeaks para extraer información sensible y absolutamente confidencial. Suecia sostiene que es un delito común de acoso sexual y supuestamente Ecuador tiene que haber solicitado todos los antecedentes del caso para evaluar la procedencia o improcedencia del asilo en esas condiciones. Eso significa que el Estado otorgante del asilo evalúa las acusaciones para determinar que no se trate de un montaje con la finalidad de llevarse al acusado para luego procesarlo por otros delitos o entregarlo a un tercer Estado que lo pueda reclamar por delitos políticos.
 
 El punto, sin embargo, es que por principio universal de derecho, no puede ser Inglaterra quien califique si Ecuador puede o no otorgar el asilo, sino es Ecuador el país que en ejercicio soberano decide si lo otorga a quien lo solicita. Si la comunidad internacional acepta el precedente de que el Gobierno inglés puede ordenar a la fuerza pública que entre a la misión diplomática a sacar a Assange, todo lo relativo al derecho de asilo en el mundo se viene al suelo porque cualquier tiranuelo en cualquier país del mundo hará lo mismo cuando alguien busque refugio en alguna representación diplomática para salvar la vida.
 
 No tengo elementos para decir o suponer que Assange es inocente o culpable de acoso sexual. Tampoco para imaginar si atrás está la mano de Washington para de Suecia llevárselo a Estados Unidos para procesarlo por la sustracción de los documentos que según Assange fueron divulgados en ejercicio del derecho a la libre expresión. Pero no me cabe duda que Inglaterra no puede violentar el recinto diplomático, salvo que hagan las de Lucas aquí con la Embajada de España.